Fútbol

Copa Libertadores 1982: El ‘astro’ fue otro

Juan David Alvis Barrios - El Emperador

Licenciado en Educación Física, Deportes y Recreación de la Universidad del Tolima.

Estadígrafo Deportivo especializado en el Deportes Tolima y Director de Planeta Vinotinto.

Curiosamente, Diego Armando Maradona tuvo una anécdota que lo vincula indirectamente al Deportes Tolima y es precisamente, por el máximo ídolo de la institución Tolimense: Víctor Hugo del Río. ¿Quieren saber la historia? Aquí se la contamos.

Solo la muerte de un ídolo del fútbol puede hacer éstas cosas: Alejar la rivalidad entre ‘Millonarios’ y ‘Xeneizes’. FOTO: Diario Olé – Argentina 

Uno de los futbolistas más grandes de todos los tiempos, Diego Armando Maradona, al que hoy el planeta fútbol le rinde un funeral con los más grandes honores, uniendo a hinchas de distintas divisas para llorar su partida, entre ellas a hinchadas rivales como la del Club Atlético Boca Juniors y de la del Club Atlético River Plate. Es por esto que, rindiéndole homenajes literarios como ayer lo hicimos con la nota de “Y al final, D10s si era mortal”, hoy contaremos una de las anécdotas que no merecen empolvarse en las bibliotecas ni tampoco perderse en la tradición popular.

Siempre rendiremos homenaje al más grande futbolista que ha tenido el Deportes Tolima: Víctor Hugo del Río Fernández. FOTO: Archivos – Planeta Vinotinto 

Corría el año de 1982. El Deportes Tolima clasificaba por primera vez a la Copa Libertadores de América, tras obtener su boleto como subcampeón del Fútbol Colombiano, el 20 de Diciembre de 1982 en uno de los partidos más memorables en sus 65 años de historia (4-3); ésta situación se dio porque a primera hora se jugó el partido entre Atlético Nacional frente al América de Cali en el estadio Atanasio Girardot de Medellín, donde los ‘Verdolagas’ quedaron campeones con el 2-1 en el resultado final (la revancha vendría 39 años después). La suerte declaró que el Deportes Tolima jugara en el Grupo 3 frente al Atlético Nacional y los equipos Venezolanos, Estudiantes de Mérida y el Deportivo Táchira. En Medellín, el ‘Vinotinto y Oro’ goleó 3-0 al Atlético Nacional, el 24 de Marzo en el estadio Atanasio Girardot, como una pequeña reprimenda tras aquel discutido título de 1981. Con una brillante Fase de Grupos, el ‘Pijao’ fue líder e invicto de aquel grupo con 9 puntos (producto de 3 partidos ganados y 3 partidos empatados), por lo que en Octubre, los ‘Pijaos’ jugarían la Semifinal de la Copa Libertadores de América. Aquel equipo que ya era sensación en Colombia, inmortalizaría a jugadores como Freddy Clavijo, Hugo Gallego, Heberto Carrillo, José ‘El Chepe’ Flórez, Gustavo ‘La Piña’ Mendoza, Evaristo Isazi, Sapuca, Janio Cabezas, Cristino Centurión, y especialmente, uno que portaba al igual que el Diego la #10 en la espalda: Víctor Hugo del Río.

Diego Alberto Maradona estuvo frente a frente con otros de los grandes jugadores de ésa generación dorada del Deportes Tolima: Américo ‘El Kiry’ Quiñónez. FOTO: Fútbol Retro 

Mientras el ‘Poeta del Mediocampo’ brillaba en el plano Sudamericano, poco se hablaba en aquel momento de un jugador que hoy subió de leyenda a mito: Diego Armando Maradona. Hoy, el gran #10 Argentino, que está entrando a las puertas del cielo para entregarle al Creador, su mano, en aquel momento, era uno de los terrenales que hacía del fútbol, un arte. Tras haber sido figura y goleador del Torneo Metropolitano de 1981 con el Club Atlético Boca Juniors (que estaba en ése momento en el Grupo #1), tuvo razones de peso para jugar y ser la máxima estrella de ésa Copa Libertadores. Cuando todo estaba listo para el debut del Diego (tras haber quedado tan solo 2 años antes, subcampeón con Argentinos Juniors), el ‘Pelusa’ tuvo que migrar a territorio Europeo para concentrarse de lleno en la Copa Mundial de España 1982, donde recibía el ‘O.K’ de César Luis Menotti. Esa Argentina que contaba con enormes estrellas como Daniel Pasarella, Mario Alberto Kempes, Osvaldo Ardiles, Alberto Tarantini y Daniel Bertoni, entre otros tantos, que venían de ser campeones mundiales en 1978, hizo su respectiva concentración 4 meses previo a la Copa Mundial en el pequeño municipio costero de Villajoyosa en la Comunidad Autónoma de Valencia. Dicha villa albergó a los Argentinos que de la mano de Menotti, pretendían lograr retener el máximo trofeo del fútbol. Sin embargo, como lo cuenta el propio Maradona en su autobiografía: “Después de cuatro meses de concentración llegamos a España con la idea de que ya habíamos ganado la Copa. Creímos que ya estábamos hechos, que era fácil. La preparación física fue nefasta. Yo llegué sobreentrenado, muerto. (…) El fútbol es contagio: Si vos tocás, tocás y tocás, la toca hasta el más burro. Y el aburrimiento, el aburguesamiento, también se contagia. Nosotros estábamos en Villajoyosa, un lugar espectacular… Nos creíamos los mejores, ¡y no habíamos jugado todavía!”.

En total, según la Base de Datos del Fútbol Argentino (https://bdfa.com.ar/jugadores-VICTOR-HUGO-DEL-RIO-6455.html) el ‘Poeta del Mediocampo’ anotó 67 goles en 197 partidos con el ‘Vinotinto y Oro’ entre 1980-82 y 1984, saliendo goleador en 1981 del Campeonato Colombiano (el mismo año que Diego era campeón con Boca de Argentina).

Mientras Maradona gozaba de las pléyades noches de la costa mediterránea, al otro lado del mundo, en la altura de Bogotá y dando giras por el país como verdaderos ‘Rock-Stars’, los jugadores de aquel legendario Kokoriko Tolima (a lo último, Tapa Roja Tolima) daban cátedra de un estilo ‘rocambolesco y único’ tratándole gentilmente al balón, como si se tratase de un hermano o un amigo con el que se convive siempre. Adicional, el Pressing (variante del Fútbol Total), copiado sin éxito por equipos como Santa Fe, Deportivo Cali, Millonarios y Once Caldas, maravillaba a propios y extraños llenando estadios por doquier como si se tratase de hordas enardecidas queriendo venerar a un Emperador o a un Rey de una patria lejana. Aquel equipazo tenía en Víctor Hugo del Río, a su corazón y estandarte; un auténtico malabarista dentro de la cancha que parecía ver en tiempo adelantado cualquier jugada en la que en el ‘Deporte Rey’ se le sacara provecho. Hinchas de otros equipos como los anteriormente nombrados, Atlético Júnior (hoy en litigio con los ‘Pijaos’), América de Cali y demás, apoyaron a aquel ‘Tolimita’ en una renovación futbolística que no ha tenido igual en éstos días; aquel equipo realmente se convirtió en el ‘Equipo de Todos’ o como realmente se le conoció ‘El Equipo del País’. Como señala nuestro relato, el momento cumbre del héroe de ésta historia (Víctor Hugo del Río), se consagraría en definitiva, el 17 de Octubre de 1982, cuando el Deportes Tolima venció en un legendario partido al Cobreloa SADP de Chile, quien sería en ésa edición vice-campeón consecutivo. A los 41’ del ST sobre las 5:41 pm cuando el sol Bogotano se escondía en Monserrate y prístinos rayos de luz dejaban ver la luna por el horizonte, apareció un centro mágico de Evaristo Isazi desde la derecha, como la penumbra que cubre el atardecer; por el segundo palo cuando yacía Sapuca en manos de la defensa, aparece el ‘Poeta del Mediocampo’ para rematar de ‘palomita’ y anotar el 1-0. 55.000 almas que llenaron el estadio nacional Nemesio Camacho ‘El Campín’ rindieron honores al ídolo Tolimense, aún, con sus gritos sordos en la eternidad.

Diego Armando Maradona Franco, como profesional desde 1976 hasta 1997, jugó 724 partidos, anotó 358 goles y 257 asistencias.

 

Si bien es cierto, Maradona no triunfó en Barcelona después del Mundial y sí en Nápoles donde de ahora adelante el antiguo San Paolo llevará su nombre, Víctor Hugo finalizaría en 1986 su carrera, curiosamente, el mismo año que su ídolo se consagraría ante los ojos del mundo (a la par de Clemente Rojas, ‘Rojitas’, dicho por el propio Víctor Hugo) ambos tuvieron la misma trascendencia en sus clubes: En Nápoles, Diego llevando a un equipo humilde del Sur de Italia a la gloria que jamás habían tenido y Víctor Hugo (sin ser campeón) marcando el horizonte de un equipo que hoy hace parte del selecto grupo de protagonistas del Fútbol Colombiano. Y es aquí, donde queremos contar la anécdota: Si bien es cierto, la foto no está y quizás, el propio Víctor Hugo no quiera que ésta anécdota se cuente, precisamente en uno de esos tantos viajes en los que personajes del fútbol y de otras áreas se encontraron, coincidieron por cosas de la vida en el Aeropuerto Nacional Mariscal Sucre de Quito camino al estadio Julio Martínez Prádanos de Santiago, partido de vuelta en la semifinal de la Copa Libertadores que jugaron ‘Pijaos’ y ‘Zorros’. Si bien, puede ser próximo o lejano éste encuentro a los momentos de gloria de Víctor Hugo, ambos tuvieron la oportunidad de socializar y compartir entre tantas charlas futbolísticas. Por supuesto, antes de partir de ’10’ a ’10’ se dieron regalos: Diego, un apretón de manos y un abrazo, al entonces jugador sensación del Fútbol Profesional Colombiano; Víctor Hugo, la camiseta con la que jugaba en aquel momento en el Deportes Tolima. ¿Se imaginan cuánto valdría hoy una foto de éstos dos genios juntos? El regalo, más allá de la conversación secreta que tuvieron ambos cracks, representaría también un sentido de apoyo y ánimo por parte del ‘Poeta’ al ‘Pelusa’ que en aquel momento no pasaba un grato momento personal. Aún así, Víctor Hugo pudo encontrárselo nuevamente en 2 oportunidades: En uno cuando iba a presenciar un partido del Club Atlético Lanús y otro cuando llegaba al país natal de ambos para presenciar un partido de microfútbol.

Con ésta anécdota, que solo hasta ahora ha sido documentada en medios escritos y no en medios radiales o digitales como previamente se hizo, podremos rendir un homenaje no solamente al magnífico futbolista que se fue (Diego Armando Maradona) sino a la leyenda viva de nuestro club (Víctor Hugo del Río).

A ambos, gracias por tanto fútbol.

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