Cuatro hábitos que envejecen sin darse cuenta
Estos malos estilos de vida conllevan a daños o afecciones cardiovasculares.
Una dieta descuidada, poco o nada de ejercicio y mal sueño se relacionan con deterioro y envejecimiento del organismo.
Estos malos hábitos de estilo de vida conllevan también a un mayor riesgo de afecciones cardiovasculares como presión arterial alta, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares entre los hombres autistas, y esta fue una asociación más fuerte incluso que los antecedentes familiares de una afección cardiovascular.
Estos son 4 hábitos que nos envejecen sin darnos cuenta.
- Mala hidratación, la gran enemiga
Una hidratación insuficiente tiene un impacto muy negativo sobre nuestro organismo. Nos hace propensos a sufrir cálculos renales y tener un mal funcionamiento del sistema urinario, y afecta la cognición y la memoria a corto plazo.
Además, cuando hay estrés, la circulación sanguínea se vuelve más lenta, lo que dificulta que el agua y otros nutrientes lleguen a la piel para mantenerla joven, sana y jugosa. Es una de las primeras muestras del envejecimiento prematuro.
2. Consumo de alcohol
El consumo de alcohol se asocia con múltiples problemas para la salud a corto y largo plazo, incluyendo fundamentalmente deterioro cognitivo (demencia), neuropatía, alteraciones digestivas, daño en el hígado, en el páncreas, arritmias cardíacas o riesgo de cáncer etc.
Los expertos de la Sociedad Española de Medicina Interna recuerdan que, por diferentes razones, las embarazadas y los menores de edad deberían abstenerse completamente del consumo así como todos aquellos que vayan a conducir o manejen maquinaria peligrosa.
3. Dormir bien es la clave
Se traducen en dolores de cabeza y cansancio generalizado. Uno de los síntomas más evidentes de la falta de sueño se nota directamente en la piel: las ojeras. Estas se marcan cuando estamos cansados porque se produce una dilatación de los vasos sanguíneos, dando un aspecto más oscuro a la piel y haciendo que ésta vaya perdiendo vitalidad y que se vuelva más fina.
4. Ritmos circadianos
Se sabe que el horario y composición de la comida es el gran sincronizador de los ritmos, y también que la alteración de los ritmos circadianos favorece la diabetes y la obesidad. Por ello, mantener regularidad en los horarios y controlar las horas en las que se hacen las comidas puede ayudar en la pérdida de grasa, ya que interviene en la regulación circadiana.
Esto es, los ciclos de luz y oscuridad que de manera natural controlan el reloj biológico, y la activación o desactivación de las hormonas dependientes de la luz, que determinarán el mejor momento para que comamos o ayunemos.




