El Renacimiento de un Sueño
“Por Colombia, siempre adelante, ni un paso atrás y lo que fuere menester, sea”.
Luis Carlos Galán (1943 – 1989)
Al igual que le pasó a mucha gente con la muerte de John F. Kennedy o de Diana Spenser o de John Lennon, recuerdo con claridad en dónde estaba y qué estaba haciendo el día que asesinaron a Luis Carlos Galán.
Ya en esos días me encontraba estudiando precisamente en la universidad de la que él era egresado, la Universidad Javeriana. Era novia de mi actual esposo, quien es hijo de una mujer pionera de la política en Colombia y quien en aquel entonces se desempeñaba como Secretaría General del Partido Liberal.
Refería el Diario El Universal del departamento de Bolívar, en su edición del domingo 15 de mayo de 1988, en el artículo titulado “En Cartagena se marcará nuevo rumbo del liberalismo”:
“La secretaria general del Partido Liberal y exministra de Trabajo, María Elena de Crovo, sostuvo que la historia de esa colectividad se dividirá en dos, antes y después de la Convención Nacional en Cartagena. La señora de Crovo se encuentra en esta ciudad, ultimando detalles para la realización de la máxima asamblea del Liberalismo, que tendrá lugar en el mes de agosto…”
Y efectivamente, el 13 de agosto quien en aquel entonces se desempeñaba como Senador y que a todas luces se presentaba como firme candidato a la Presidencia de la República, Luis Carlos Galán, emocionó a los presentes con un histórico discurso en el cual comenzó agradeciendo a quienes cooperaron desde el Partido Liberal en el proceso de unión del Nuevo Liberalismo a la colectividad, próximo a culminar, finalizando con un eufórico:
“Que el Partido Liberal sea el Partido de Gobierno, pero, antes que eso, que sea siempre el partido del pueblo. ¡Viva Colombia! ¡Viva el Partido Liberal!”
La llegada a los toldos del Partido Liberal implicaba la disolución del en otrora Nuevo Liberalismo por lo que el líder exigió acoger, la desconocida para aquel entonces, “Consulta Popular”, como mecanismo inédito de participación popular para la selección del candidato oficial para las elecciones presidenciales de mayo de 1990, lo que se haría simultáneamente con las elecciones al Congreso en marzo del mismo año.
Galán intentaba adoptar en Colombia un mecanismo similar al de las elecciones primarias en Estados Unidos mediante las cuales los partidos mayoritarios escogen por voto popular a sus candidatos presidenciales.

Los principales miembros del partido conocían por experiencia las consecuencias de enfrentarse en las urnas al joven y promisorio candidato Galán. En 1982 su primera y única participación había causado la pérdida del poder a manos del candidato conservador Belisario Betancourt; mientras que, en 1986, al no contar con su candidatura, el partido liberal había salido victorioso ganando la presidencia con Virgilio Barco.
Fue precisamente por esta razón que el expresidente Julio César Turbay, quien para aquel entonces era el presidente de la colectividad, allanó el camino para el retorno de Galán a las filas del liberalismo.
Era una época difícil en el país. Las mafias del narcotráfico organizadas en poderosos carteles (el cártel de Medellín y el de Cali, encabezados respectivamente por Pablo Escobar y Gilberto Rodríguez Orejuela) venían desarrollando una guerra sin cuartel que para 1987 había cobrado las vidas del ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla, miembro del Nuevo Liberalismo; el director de El Espectador Guillermo Cano y el candidato presidencial Jaime Pardo Leal, además de un sinnúmero de magistrados, jueces, senadores y periodistas.
El dinero de los carteles de la droga había permeado diferentes niveles del Estado y, quienes no se dejaban comprar, eran amedrentados hasta el punto de tener que ceder a los caprichos de los mafiosos.

Galán, fiel a sus principios, denunció tanto en la plaza pública como en el Congreso colombiano la descarada infiltración de las mafias del narcotráfico en la política y en la sociedad, acusándolos de ser los culpables directos de la cadena de hechos violentos que se venían desarrollando; apoyó abiertamente la extradición y enfrentó frontalmente las ya comunes prácticas de la corrupción:
«Colombia está dominada por una oligarquía política, que convirtió la administración del Estado en un botín que se reparte a pedazos».
Junto a César Gaviria quien era su jefe de campaña, celebraron los resultados de las encuestas que le otorgaban más del 60 por ciento de la intención de voto en la consulta. Estos resultados predecían un triunfo que le era más que incómodo a varios sectores que veían llegar los tiempos de cambio que muchos colombianos soñábamos.
En una nueva Convención Liberal, celebrada en Bogotá el 22 de julio de 1989, apenas un mes antes de su asesinato, Galán ratificaba su espíritu conciliador y crítico pareciendo presentir la naturaleza violenta de su próxima partida:
«No reconozco enemigos dentro del partido liberal… los únicos enemigos son los que utilizan el terror y la violencia para acallar el pueblo colombiano o intimidarlo, o para asesinarle a sus más importantes protagonistas».
El 18 de agosto de 1989, en plena campaña electoral, Galán subió a la tarima de oradores de la plaza de Soacha y en una rápida y cinematográfica secuencia de escenas, fue ultimada su vida.

En su momento, John Jairo Velásquez, alias ‘Popeye’, confesó que el asesinato de Galán fue obra de Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha con la colaboración del exministro de Justicia, Alberto Santofimio Botero. Este último quien, antes de la acogida de Galán por el liberalismo, se veía a si mismo como el próximo presidente de Colombia.
La participación de Miguel Maza Márquez, quien, según varios testigos e investigaciones, cambió el esquema de seguridad de Galán, fue seguramente motivada por la corrupción.
Tras el asesinato de Galán, Turbay mantuvo el compromiso de hacer la consulta popular. Al inédito procedimiento popular se presentaron César Gaviria Trujillo, seleccionado por el Nuevo Liberalismo como sucesor de Galán; Ernesto Samper Pizano y Hernando Durán Dusán. El ganador fue Gaviria, con una mayoría absoluta que lo catapultó a la Presidencia.
La consulta sería instaurada como mecanismo de participación popular en la Constitución colombiana de 1991, como un homenaje al inmolado líder.
El renacimiento del Nuevo Liberalismo en las próximas elecciones, 33 años después del asesinato del recordado líder, recuerda una de sus más famosas frases:
“A los hombres se les puede eliminar, pero a las ideas no. Y al contrario, cuando se elimina a veces a los hombres, se robustecen las ideas.”




