Fernando Borja, la piedra en el zapato del barretismo: ¿qué teme Óscar Barreto rumbo a la Gobernación del Tolima en 2027?

La aspiración de Fernando Borja a la Gobernación del Tolima comienza a convertirse en uno de los mayores desafíos políticos para el barretismo. Lo que inicialmente parecía una precandidatura surgida de las entrañas de la organización conservadora hoy amenaza con modificar los acuerdos internos y poner a prueba el liderazgo de Óscar Barreto.
Borja, quien durante más de dos décadas hizo parte del equipo político de Barreto y se desempeñó como secretario de Desarrollo Agropecuario durante la administración de Adriana Magali Matiz, decidió buscar un espacio propio en la contienda electoral de 2027.
El principal temor que podría generar su aspiración en el barretismo no estaría necesariamente en una confrontación personal, sino en la posibilidad de una fractura electoral dentro de una organización que ha mantenido una importante hegemonía política en el departamento.
En días pasados, Fernando Borja ratificó de manera contundente que continuará adelante, incluso si debe buscar avales por fuera del Partido Conservador. Entre las colectividades con las que reconoció acercamientos mencionó al Centro Democrático, Salvación Nacional, ASI, ADA y Nuevo Liberalismo.
El escenario plantea tres riesgos para Barreto: perder el control sobre la escogencia del candidato, permitir que Borja consolide una estructura electoral independiente y terminar enfrentando una competencia entre sectores que históricamente han compartido el mismo proyecto político.
La situación se vuelve más compleja porque una eventual división podría favorecer a otras fuerzas políticas, especialmente si logran construir una candidatura unificada.
Así, la pregunta de fondo para 2027 no es solamente quién será el próximo gobernador del Tolima, sino si el barretismo conseguirá mantenerse unido cuando uno de sus antiguos hombres de confianza decidió disputar su propio espacio de poder.




