La “ruta invisible” de los alimentos en Bogotá

Cada alimento que llega a la mesa en Bogotá es el resultado de una compleja cadena logística que inicia en el campo y atraviesa múltiples etapas antes de llegar al consumidor. En el marco del Día de la Tierra, expertos advierten que la sostenibilidad no solo depende de proteger ecosistemas, sino también de transformar la manera en que se producen, transportan y comercializan los alimentos.
La capital se consolida como un nodo clave del sistema alimentario nacional. Para 2025, el abastecimiento alcanzó 2,49 millones de toneladas, con un promedio de 347,1 kilogramos por habitante al año, según el Observatorio de Desarrollo Económico. Además, el 88% de los alimentos proviene de la región central, especialmente de Cundinamarca, Boyacá, Meta, Tolima y Huila, lo que evidencia una alta dependencia del entorno rural.
Sin embargo, el sistema enfrenta un “efecto embudo”: más del 94% de los alimentos ingresa por Corabastos, generando cuellos de botella, sobrecostos y mayores emisiones. A esto se suma la concentración de servicios logísticos en pocos municipios cercanos, lo que obliga a recorridos redundantes que encarecen el producto final.
Las fallas en infraestructura agravan el panorama. En Cundinamarca, el 60% de la red vial presenta condiciones regulares o malas, impactando tiempos, costos y calidad. Esto repercute directamente en los precios y en la estabilidad del sistema ante eventos como derrumbes o inundaciones.
El desperdicio también es crítico: en Colombia se pierde el 34% de los alimentos producidos, cerca de 10 millones de toneladas anuales. Gran parte ocurre en etapas tempranas de la cadena, lo que implica un uso ineficiente de agua, energía y suelo, además de contribuir hasta con el 10% de las emisiones globales.
Frente a este panorama, iniciativas como el Sistema de Abastecimiento Regional Agroalimentario buscan descentralizar la logística, reducir intermediarios y fortalecer la conexión entre campo y ciudad. El reto es claro: optimizar la cadena alimentaria no solo reduce costos, sino que también protege el planeta y garantiza el acceso a alimentos de calidad.





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