Historias

Los Patricios y La Plebe en la Contienda Electoral

Sandra Liliana Pinto Camacho

Sandra Liliana Pinto Camacho

Ingeniera Industrial PUJ & Administradora Hotelera AH&LA

Los extremos políticos siempre han existido y su interacción ha definido el rumbo de la humanidad desde los tiempos de la legendaria fundación de Roma hasta la reciente invasión rusa al territorio ucraniano.

Las luchas de las clases menos favorecidas por la reivindicación de los derechos ostentados por unos pocos privilegiados han generado conflictos alrededor del mundo, pero también grandes e importantes transformaciones.  Es así como en aquellos países en los que no se ha permitido la participación activa de los ciudadanos, se observa una pérdida de libertades y valores que pueden llevarlos inevitablemente a su autodestrucción.

Los sucesos acontecidos, de acuerdo con los hallazgos arqueológicos, dan cuenta de que el verdadero Rómulo, fundador de Roma, sería en realidad su primer rey histórico, Lucio Tarquinio Prisco, quien a comienzos del siglo XVI a.C., establecería el populus romanus (pueblo romano) y, en consecuencia, la civitas romana (derecho de ciudadanía) con todas sus implicaciones políticas, sociales, religiosas, militares y económicas, instituyendo los dos primeros órganos del Estado: el Senado y el Ejército.

Un siglo después, el conflicto enfrentaría a patricios y plebeyos a comienzos del siglo V a.C., dando fin a la era monárquica e inicio a la gloriosa república romana. El patriciado agrupaba a la élite de la ciudadanía romana; eran las cien familias que se instalaron originariamente en Roma y sus descendientes; correspondían a la minoría y transmitían el privilegio por vía hereditaria (nobleza aristocrática).  En el otro extremo, la plebe, estaba formada por una masa heterogénea cuyo denominador común era su carácter de grupo no privilegiado.

Cuando en el año 485 a.C. los patricios cerraron filas para impedir que los plebeyos pudieran desempeñar cargos públicos en lo que fue conocido como la “serrata del patriziato”, éstos se unieron en lo que sería el “primer partido político”: se reunían en asambleas propias denominadas concilia plebis y desarrollaban acuerdos que incluían la negativa a participar en el ejército romano si no se atendían sus reivindicaciones.

Paro Nacional – Diciembre 2019

Un texto de Livio, que sin duda alude a los primeros momentos del conflicto, refleja un contexto en el que los plebeyos logran que los patricios acepten sus reclamaciones: “Se comenzó entonces a discutir con el fin de establecer la concordia y, por medio de concesiones, se concluyó que la plebe tendría sus propios magistrados, sacrosantos, con derecho de intercesión contra los cónsules y que ningún patricio podría ejercer esta magistratura”. (Liv. 11,33,1).

Sin embargo, la actitud del patriciado era menos que condescendiente. Al continuar las levas o reclutamientos militares; la prisión por deudas de los plebeyos insolventes; la prohibición de matrimonios entre patricios y plebeyos; el difícil acceso a la posesión de tierras; la primacía de la sanción senatorial (auctoritas patruum) al patriciado; la imposibilidad de acceder al sacerdocio, se causarían levantamientos sociales sucesivos de la plebe que darían como resultado la conformación de la que sería la primera Constitución de la República Romana la cual se mantendría por cinco siglos.

Una vez organizados internamente, los romanos comenzaron su proceso expansionista que los llevó a convertirse en uno de los principales imperios de la antigüedad.  Su posterior caída, en el siglo V d.C., dio inicio a la Edad Media o Medioevo.

La Federación Rusa a diferencia de la República Romana, no ha permitido la participación legítima de sus ciudadanos a través de los partidos políticos lo que ha sido considerado por los opositores al régimen una “democracia virtual”.

En los últimos días Vladimir Putin ha sido protagonista en diversos medios internacionales por sus iniciativas expansionistas sobre Ucrania, sin embargo, ¿estarán todos los rusos de acuerdo con las decisiones tomadas por el mandatario?

Guerra en Ucrania – NDTV

Desde la época imperialista del último Zar de Rusia, Nicolás II, se ha permitido la formación de partidos políticos siendo el primero (y único en esa época) el “Partido Obrero Socialdemócrata” fundado en 1898.

Con la llegada del gobierno bolchevique y tras una guerra civil, Lenin conformaría también un único partido político, el “Partido Comunista de la Unión Soviética”, el cual permanecería de manera exclusiva por 70 años.

A partir de la perestroika y con la caída de la URSS en 1991, la nueva Federación de Rusia implementó el modelo de democracia liberal multipartidaria, simulando el sistema de occidente, sin embargo, sus últimos gobernantes, incluido Putin, han sido elegidos como independientes.

A pesar de contar con una Carta Constitucional en la cual se establece que “cualquier persona que defienda ideas que no estén fuera de la ley, sea ruso y tenga la edad establecida, puede ser candidato a comicios municipales, regionales, legislativos o presidenciales”, la Ley Federal Electoral aprobada durante los 18 años que Putin lleva al frente del país, exige recoger 300.000 firmas de apoyo las cuales debe revisar la Comisión Electoral Central, también bajo el total control del Kremlin, encargándose de comprobar la validez y autenticidad de las firmas y rechazando aquellas que tengan, entre otras cosas, la transcripción incorrecta del domicilio o escasa nitidez de la rúbrica, lo que le permite excluir a aquel candidato que resulte incómodo para el actual presidente.

Este adefesio impidió al economista liberal Grigori Yavlinski, presentar su candidatura a las pasadas elecciones presidenciales, las de 2012, medida que denunció incluso Gorbachov.

Alexey Navalny publicó esta imagen en Instagram un mes después de ingresar al Hospital Charite de Berlín (Alemania) en estado de coma para ser desintoxicado por envenenamiento con el agente nervioso Novichok, confirmado por un laboratorio en Alemania el 2 de septiembre, seguido de laboratorios en Francia y Suecia el 14 de septiembre.

Pero, como si esto no fuera poco, otra forma de “inhabilitar” competidores es iniciando causas penales contra ellos claramente amañadas, como le ha sucedido al que ahora mismo tendría más posibilidades de desbancar a Putin, el bloguero anticorrupción, Alexéi Navalni, quien, además, fue detenido tras regresar a Rusia el año pasado, luego de sobrevivir a un envenenamiento del que culpó al Kremlin y por el que los gobiernos de 45 países, entre ellos Reino Unido, Alemania y Canadá, le pidieron en octubre del 2021 respuestas.

Los partidos indeseables para el presidente tienen que superar además un auténtico calvario para poder ser registrados en el Ministerio de Justicia, trámite imprescindible para poder desarrollar su labor política dentro de la legalidad.

Otro derecho recogido en la Constitución rusa es el de reunión y manifestación, pero el poder en Rusia también lo vulnera.  Desde el 24 de febrero y hasta el 7 de marzo, la BBC reportaba más de 13.000 arrestos en Rusia en protestas pacíficas contra la guerra.

Agentes de policía detienen a una mujer durante una protesta contra la invasión rusa de Ucrania en Moscú el 24 de febrero de 2022. (Foto de Kirill KUDRYAVTSEV / AFP)

La forma en que se censura a los medios de comunicación y las redes sociales en Rusia dan cuenta de la estrategia de Putin para impedir que los ciudadanos conozcan con franqueza lo que ocurre en su país.  La Dra. Martha Ochman, profesora de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del TEC Campus Estado de México, quien nació y creció en la Polonia comunista bajo la soberanía indirecta de la entonces Unión Soviética, expresa respecto a lo que ocurre actualmente en Ucrania:

“Hay una visión en la opinión pública general (rusa) de que Occidente manipula a los ucranianos o que Occidente creó el Estado ucraniano. También se cree que obligan a Polonia a entrar a la OTAN para amenazar a Rusia, pero nada de esto es cierto.”

La desinformación presionada por Putin, sin embargo, como lo advertía la profesora Ochman, ha rendido sus frutos. Según la encuesta publicada por el Centro Levada (independiente) y divulgada el pasado 14 de abril, cerca del 69% de los rusos respaldan a Putin, en comparación con el 61% que lo aprobaba en agosto de 2021.

El máximo índice de aprobación, del 89%, lo obtuvo meses después de que Rusia se anexó por la fuerza a Crimea, la península de Ucrania, en 2014, lo que parece indicar que con la adhesión de las repúblicas autoproclamadas en el Donbás espera que pase lo mismo, jugada sobre la cual aún no se observa con claridad cuáles serán los resultados.

Ad portas de un proceso electoral en Colombia en el cual concurren en una franca y abierta discusión dos vertientes políticas contrarias y una alternativa de centro, debemos sentirnos aliviados de poder contar con propuestas democráticas válidas (cualquiera de éstas) para representar los intereses de los que hoy podríamos identificarnos como la plebe y algunos otros como los patricios, sin la interferencia dañina de un régimen opresivo como el de la Federación Rusa, que de manera fraudulenta y mañosa nos obligue a lanzarnos por el abismo de la represión hacia la autodestrucción.

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