Más cerca de las estrellas
«El número total de estrellas en el universo es mayor que todos los granos de arena en todas las playas del planeta Tierra».
– Carl Sagan_-
Hoy los conduciré al mejor lugar para perderse, los elevaré al cielo y su fascinante arco, los llevaré hasta aquellos puntitos brillantes que percibimos en el firmamento. Los subiré a las estrellas. Puedo conducirlos desde la astronomía y astrología, sin embargo, los haré volar hasta ellas a partir del lenguaje y el diario vivir.

Desde las más antiguas civilizaciones hemos tratado de descubrir los secretos del firmamento y el universo invisible, hemos contemplado curiosos nuestro hogar cósmico, incluso venerado a las estrellas, esos cuerpos celestes en forma de esfera que emiten luz y calor. Las estrellas están compuestas por polvo, plasma y diferentes gases, principalmente hidrógeno y helio. Aparecen en la bóveda celeste como un punto luminoso. Se agrupan en galaxias y también las unimos en líneas imaginarias formando siluetas llamadas constelaciones.
Allí aparece Polaris que es la estrella del norte o polar y la más sobresaliente y chispeante de la Osa Menor. También la estrella de la mañana o del alba, término utilizado para referirse al planeta Venus cuando se ve en el cielo al amanecer, y la estrella del sur, que es la más cercana a ese polo.
Algunas veces queremos llevar a alguien a ver las estrellas, o alguna persona hace que las veamos, posiblemente le han querido bajar una y también observamos ojos fulgurantes y que brillan como las mismas. Seguramente le han dicho que es un sol o quizás ha cometido el error de poner por las estrellas a la persona equivocada.
Se relacionan con el destino, por esto cuando vemos una estrella fugaz (que en realidad son meteoros) le pedimos deseos. Estamos tan orientados por ellas que la carta astral, el mapa de las posiciones planetarias en el momento de nuestro nacimiento, nos muestra cómo influyen los astros en nuestra vida. De ahí surgen las expresiones «nacer con estrella», «nació con estrella», «unos nacen con estrella y otros nacen estrellados», «sin estrella».

El 97% del cuerpo humano se compone de elementos químicos que también se encuentran en las estrellas. Somos polvo, polvo de estrellas. «Estamos hechos de materia estelar», así lo dijo el astrónomo Harlow Shapley en 1929 «We organic beings who call ourselves humans are made of the same stuff as the stars» («Nosotros, los seres orgánicos que nos llamamos seres humanos estamos hechos de la misma materia que las estrellas»).
Sé humilde porque estás hecho de tierra. Sé noble porque estás hecho de estrellas»
– Proverbio serbio-
Las estrellas parecen infinitas y eternas, sin embargo, tienen un ciclo de vida, como nosotros. La más cercana a La Tierra es el Sol que además es nuestra principal fuente de energía.
Son un símbolo universal (uno de los primeros símbolos del hombre), con muchos significados y representación de conocimiento, sabiduría, luz, felicidad. Están ente otras en la religión, en la política y la magia. También la Biblia las menciona y un ángel vela siempre por cada una de ellas.
Han sido guía de muchas civilizaciones y culturas: su contemplación y estudio buscaban explicaciones. Los celtas, los griegos, los egipcios, los Mayas, los Incas, todos los pueblos indígenas… fueron observadores del arco celestial y realizaban predicciones incluso por medio de sus calendarios. Mensajes ocultos a través de ellas evidenciaban sus dioses. También algunos animales se orientan por patrones estelares y navegantes siguen la cartografía del cielo nocturno.

Los reyes magos fueron orientados por la Estrella de Belén, la siguieron para encontrar el lugar de nacimiento de Jesús. A su vez, María, es representada con una corona de estrellas.
Varios servicios son catalogados y medidos en una escala con estrellas: los restaurantes según su calidad, cuidado y otros criterios son calificados con estrellas Michelin.
Hay hoteles en los que la única estrella será usted y otros que llegan a un máximo de cinco, aunque unos pocos se califican con siete por sobrepasar los estándares de calidad. Esta sí que es una calificación estelar.
Películas, vinos, compras en línea, servicios de transporte público, notas escolares de niños pequeños…son puntuados con estrellas.
Estamos hechos para brillar. Términos como «una estrella de la música», «la estrella de cine», «es una estrella», «nace una estrella», «tiene buena estrella», «ilumina e irradia como las estrellas», los escuchamos constantemente. Cuando se utiliza la generalidad de que un jugador es un astro del fútbol, les aseguro que no hacen referencia a que es un planeta o cometa del fútbol; se refieren específicamente a que es una figura y esa figura es una estrella. También en el fútbol las estrellas son insignias sobre los escudos que representan los trofeos y hazañas del equipo. El primer club en adoptar una fue La Juventus.
Estrellas vemos en las banderas, en la heráldica, en la carta número 17 del tarot, en la punta del árbol de Navidad, en los camerinos de los artistas, en el Paseo de la Fama de Hollywood, en tornillos y destornilladores, en las estrellas de mar, en las lluvias de estrellas, en canciones infantiles (estrellita dónde estás?), en la Orden de la Estrella sueca que da recompensas por méritos cívicos, en el cielo estrellado de Van Gogh y cuando se golpea el quinto dedo de su pie contra el borde de la cama estoy segura de que termina viendo estrellitas.
Como dato curioso les cuento que en la actualidad se empieza a contaminar el firmamento por estrellas falsas, esto significa el tránsito de pequeños satélites de telecomunicaciones que perturban la observación y el estudio del cosmos.
En simbología hay estrellas de cuatro puntas que representa a la Estrella de Belén, aunque las más conocidas son las de cinco puntas: el pentagrama, símbolo mágico por excelencia y clave para conocer secretos. Con una de sus puntas hacia arriba representa al hombre: su cabeza, dos brazos y dos piernas.
De seis puntas o hexagrama, es la llamada Estrella de David, símbolo del judaísmo y de la relación de Dios con los hombres, del cielo y la tierra. La forman dos triángulos equiláteros invertidos entrelazados y es representación religiosa y mística. El cristianismo, el islam y en el hinduismo también usan esta figura.
La Estrella de la Vida también es de seis puntas, de color azul tiene en su interior la vara de Esculapio y es logotipo de emergencias médicas. Hay de siete, ocho, y nueve puntas. Las de catorce puntas representan el nacimiento, en la iglesia de la Natividad de Belén (construida sobre la cueva donde se cree que nació Jesús), hay una estrella de plata con este número de puntas y las de treinta y dos puntas representan al Sol.
Creencias ancestrales cuentan que las estrellas son las almas de los difuntos que están colgadas en el firmamento, es por eso que cuando un ser querido muere se dice que hay otra estrella brillando en el cielo y un ángel que nos cuida desde allí.
«El destino de los hombres está escrito en las estrellas».
Yo siempre me levanto con las estrellas y sé que pronto estaré 2.600 metros más cerca de ellas en mi amada Bogotá.
Hoy iba a escribir sobre mi padre, pero escribir sobre él y sobre las estrellas redunda. Él se elevó al cielo un 17 (ya les dije que es la estrella en el tarot), de septiembre como hoy hace un poco más de dos décadas y empezó a resplandecer para mí, es una estrella de 32 puntas como el sol de su bandera albiceleste. Hoy que no pude escribir sobre él, escribo para él porque lo amo hasta el cielo como siempre le decía, más allá de las estrellas, y porque él es la estrella que más me ilumina.

Porque hoy es jueves de volver a lo que fue, lo que es, lo que siempre será…porque las estrellas siempre han estado y siempre estarán y porque siempre habrá alguna que brillará para usted como un ángel que lo guía.




