Melgar y sus elecciones atípicas: ¿otra oportunidad perdida para el liberalismo?

Las elecciones atípicas en Melgar se han convertido en una radiografía del ajedrez político que marca el pulso del Tolima. Lo que se juega no es solo el futuro de un municipio estratégico por su vocación turística y peso electoral, sino el rumbo de las fuerzas políticas que, entre alianzas forzadas, candidatos cuestionados e intereses particulares, parecen más enfocadas en repartirse el poder que en responderle a la ciudadanía.
De entrada, el panorama es claro: el Barretismo, representado por Yolanda Pérez, busca mantener su hegemonía a toda costa. Pero lo hace con una candidata que, además de cargar con el peso político de ser la esposa del destituido exalcalde Rodrigo Hernández, enfrenta serios cuestionamientos sobre su presunta inhabilidad. Aun así, cuenta con el respaldo de Alejandro Martínez, algunos liberales “lentejos” —más hábiles para acomodarse que para hacer oposición— y todo el aparato de un conservatismo que ya sufrió una dura derrota en Coyaima. ¿Resistirá la gobernadora Adriana Magali Matiz otro revés electoral?
Del otro lado está Francisco “Pacho” Bermúdez, el candidato del hurtadismo, apalancado por una sólida “plataforma” construida con los remanentes del exalcalde de Ibagué Andrés Hurtado. Aunque cuenta con una trayectoria interesante en Melgar, su candidatura representa esa mezcla de maquinaria y cálculo estratégico que busca aprovechar el vacío que deja la crisis del barretismo.
Y entre estos dos polos de poder, aparece una figura que incomoda a todos: Gentil Gómez. Un liberal de verdad, no de conveniencia. Exalcalde, con resultados tangibles, con independencia, con vocación de servicio y, sobre todo, con el respeto de muchos melgarenses que lo vieron cumplir. Pero irónicamente, es despreciado por sectores de su propio partido, el Partido Liberal, donde algunos dirigentes —encabezada por Mauricio Jaramillo, Carlos Reyes y Javier Mora— ha optado por arrodillarse ante la comodidad de los puestos y la cercanía al poder barretista, en lugar de defender sus principios e ideas.
Lo paradójico es que los mismos liberales que llevan cuatro años quejándose del dominio del barretismo en el Tolima, ahora que tienen una oportunidad histórica de ganar una alcaldía representativa, prefieren pactar con sus verdugos políticos antes que respaldar a un candidato propio que sí les puede devolver algo de dignidad.
Melgar merece más que una candidatura impuesta por conveniencia, más que una elección entre el aparato y el oportunismo. Merece liderazgo, experiencia, transparencia e independencia. Y eso, hoy por hoy, solo lo representa Gentil Gómez.
Si el liberalismo no se atreve a respaldarlo, no será por falta de opciones, sino por cobardía. Y el precio lo pagarán no solo en Melgar, sino en cada rincón del Tolima donde la gente aún espera una política con principios.




