¿Niño vestido de hada? Debate sobre crianza, libertad y salud mental en redes sociales
El video titulado “Niño vestido de hada” desató una fuerte discusión en redes sociales, donde miles de usuarios cuestionaron el comportamiento de un padre que permitió a su hijo elegir ese vestuario. Para algunos internautas, este tipo de decisiones representan una influencia inadecuada sobre el menor; sin embargo, otros consideran que se trata de un acto de acompañamiento respetuoso hacia la autonomía del niño. La polémica se expandió rápidamente en plataformas como Facebook, Instagram y TikTok, donde el contenido se volvió viral y generó opiniones divididas.
Desde una perspectiva psicológica, varios especialistas han señalado que la reacción del padre puede interpretarse como una conducta positiva. Permitir que un niño explore a través del juego simbólico no implica imponer decisiones sobre su identidad, sino acompañar su proceso de desarrollo. En este caso, el padre de Jacob Lorenzo defendió la libertad de su hijo para expresarse, lo que abrió un debate entre quienes apoyan la diversidad y quienes mantienen posturas más tradicionales frente a los roles de género.
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El psicólogo Javier Peña, quien analizó el video en redes sociales, afirmó que este tipo de acompañamiento fortalece el vínculo afectivo y promueve la validación incondicional, un factor clave para la salud mental. Según explicó, aceptar los juegos simbólicos sin prejuicios favorece la construcción de un apego seguro y reduce riesgos asociados a la ansiedad, la depresión y la fobia social en la vida adulta. Además, advirtió que los esquemas rígidos de masculinidad pueden convertirse en bases de futuros conflictos emocionales.
El debate también evidencia una realidad social más amplia: muchos jóvenes enfrentan dificultades para expresar su identidad debido a restricciones impuestas desde la infancia. En este sentido, diversos profesionales sostienen que conductas inofensivas como el juego y la exploración simbólica deberían ser acompañadas por padres y orientadores, con el fin de garantizar un desarrollo emocional seguro. Más allá de la controversia digital, el caso invita a reflexionar sobre el papel de la familia en la construcción de la autoestima y la salud mental de los niños.




