Permiso para delinquir

Durante el fin de semana, a través de Revista Semana, conocimos una directriz de la Fiscalía del pasado mes de julio que, amparada en la ‘Paz Total’, permite a los delincuentes que se encuentran en medio de un proceso de negociación, o con simples acercamientos a la justicia para participar en uno, absoluta impunidad ante los delitos que puedan cometer.
La directiva 003 del 10 de julio de 2025, firmada directamente por la fiscal Luz Adriana Camargo, cita “Los fiscales se abstendrán de solicitar nuevas órdenes de captura en contra de las personas, respecto a las cuales existan suspensión vigente de las órdenes de captura, ya que dicha medida cobija tanto las emitidas, como las que debieran expedirse. Para el efecto, los fiscales tendrán acceso a las bases de datos en las que constan las suspensiones emitidas”. Esto significa que, si la persona que tiene acercamientos con la justicia para hacer parte de un proceso de paz o se encuentra en medio de uno comete algún delito, no se puede emitir una orden de captura.
Si lo pensamos con claridad, la dimensión de lo que esta medida puede acarrear es inconmensurable. Si las personas se encuentran realizando o planean hacer parte de un proceso de paz, es claro que lo hacen porque son delincuentes y ya tienen un prontuario que buscan cómo subsanar, por eso, se puede concluir que son propensos a delinquir y, quizás lo hagan nuevamente. La gravedad es que, con esta directiva, así sean hallados en flagrancia, no podrán ser capturados, lo que daría cabida a la reincidencia y, por ende, a la impunidad.
Pero, seguro se preguntará ¿qué interés puede tener el Gobierno Petro en darle concesiones o impunidad a los delincuentes? Simple. Lo hace porque se acerca la temporada electoral y sigue necesitando votos, por eso no quiere que quienes tienen deudas con la justicia y la sociedad vayan a la cárcel, para que, en agradecimiento, voten por él y su fracasado proyecto progresista. Recordemos lo que ocurrió en Medellín, cuando les permitió a nueve condenados salir de prisión y estar en tarima en La Alpujarra, casi como un reto a la institucionalidad. O el famoso y recordado ‘Pacto de la Picota’ que, a través de Juan Fernando Petro, hermano del hoy presidente, le garantizó algunos votos en la contienda.
Y es que, tratar con delincuentes, ha sido costumbre en este Gobierno. Lástima que no se ha preocupado por hacer más y mejores cárceles, que le permitan tener a los presos en condiciones dignas, respondiendo por actividades que les ayuden a reinsertarse a la sociedad, mientras pagan su deuda con la justicia. En cambio, los tiene hacinados y profesionalizándose en delincuencia, listos para terminar su condena y salir a la calle con más experticia que cuando entraron.
Tenemos que estar atentos, los tiempos que se avecinan no son fáciles. Delincuentes sin miedo a la justicia son, en definitiva, el peor presagio que podemos tener como sociedad. Nos descuidamos y puede que uno, llegue a la Presidencia.




