Respirando por la herida

Que María Corina Machado haya recibido el Nobel de Paz, ha sido un impacto que nos llena de felicidad a muchos de nosotros. Sentimos que esta mujer fuerte, capaz, decidida, ha hecho más por Venezuela en silencio y con determinación, que lo que hicieron sus antecesores opositores al Gobierno, quienes saltaron cercas y llenaron jornadas de propuestas sin concreción.
Ella, la mujer valiente, llena de ideas y capacidad para materializarlas, apoyada por muchos de sus seguidores, consiguió y conservó las actas electorales del día de las elecciones presidenciales y, así, evidenció ante el mundo, la verdad que todos sabían, pero nadie había tenido cómo demostrar: que el régimen de Maduro se robaba las elecciones en Venezuela.
Así, llena de satisfacción por haber sido capaz de hacer lo que nadie más, exigió ante el mundo recobrar la democracia en el hermano país, lo que la llevó a tener que esconderse, porque el régimen la persigue, a ella y a Edmundo González, el responsable de llevar sus banderas de democracia.
Sin embargo, la envidia de muchos salta a la luz y no les permite ver la valentía que esta mujer tiene y el gran logro que alcanzó, que la hace merecedora del galardón. Porque desnudar un régimen autoritario y antidemocrático sin consecuencias, es una labor titánica, además de imposible.
El presidente Gustavo Petro, fue uno de los que salió a hacer reclamos y a decir, como ya es costumbre, sandeces en X (antes Twitter), haciendo referencia a una carta que Machado dirigió a Netanyahu y a Macri en diciembre de 2018, donde les solicitaba apoyo para cambiar la historia de Venezuela. Como para él, el primer ministro de Israel es un genocida, decidió pasarle la factura a María Corina, siete años después.
En realidad, aunque resulta insensata la actitud del presidente Petro, quien es incapaz de reconocer el triunfo de otros, felicitarlos y, en silencio, seguir trabajando, todo toma forma cuando se entiende que puede estar respirando por la herida, porque él pensaba que podía recibir el galardón. ¿El logro que se lo otorgaría? Desconocido, porque si algo ha demostrado es su incapacidad para obtener cualquier resultado positivo en su gestión de gobierno.
Él, sigue creyendo que es capaz de lograr la paz en Gaza, cuando la gente en Colombia sigue esperando que la haga en El Catatumbo, en El Salado, en el Cauca, en Buenaventura. Aún recordamos cuando se quejaba porque el presidente Duque opinaba y se preocupaba por Ucrania. Hoy, él ha incumplido su promesa de campaña de acabar con el ELN en tres meses. Y seguimos esperando la renuncia que propuso en aquel momento…
Argumenta que Estados Unidos lo desaprueba por criticar la falta de acción en Gaza de los dos últimos gobiernos de ese país, cuando la realidad es que el Gobierno Trump (y cualquiera con sensatez) lo desaprueba porque estuvo en Nueva York el pasado 26 de septiembre y, megáfono en mano, pidió a los militares de ese país, desobedecer al presidente de los Estados Unidos. Lo curioso fue que la candidata Vicky Dávila hizo lo propio en Colombia el pasado 1° de octubre, cuando el presidente solicitó al ministro de Defensa articular esfuerzos con las Fuerzas Armadas de Venezuela y, en ese momento, el mandatario pidió radicar la denuncia por sedición, por considerar ‘Contra la Constitución’ lo hecho por Dávila. ¿Coherente la actitud de Petro? Claro que no, nunca lo ha sido.
En el mismo extenso trino, el presidente Petro adjudica la detención del genocidio en Gaza, a la movilización de la humanidad. ¿De dónde sacó esa historia? El mundo entero se ha movilizado en diversas formas desde que cada una de las guerras insensatas actuales comenzó… y nada las ha detenido. ¿Acaso busca quitarle con narrativa, el protagonismo al presidente Trump? Al fin de cuentas, es él quien va camino a lograr algo real en Gaza. Así lo van mostrando los 18 rehenes que ya fueron liberados.
Pero el trino, desemboca en la movilización que ha hecho el Gobierno de los Estados Unidos en el Caribe, evitando que lanchas con coca se muevan por sus aguas. De nuevo, su argumento de ‘jóvenes’ que van por el mar y que nadie les pregunta para dónde ni a qué, sino que los bombardean, sale a la luz, evidenciando su interés soslayado, pero claro, en ayudar a cuidar el negocio de su amigo y vecino, Nicolás Maduro.
De nuevo, el presidente aprovecha su dignidad para apoyar intereses económicos que no son los del país, los de los colombianos. Y sí, puede que Netanyahu haya asesinado gente en busca de defender al pueblo que lidera, pero no podemos perder de vista que esta guerra comenzó o tomó fuerza el 7 de octubre de 2023, cuando Hamas decidió bombardear Israel y asesinar 1200 personas y tomar unas 250 como rehenes. Así que, con hechos y datos, hay que escoger quién queda peor parado en la historia.
Felicidades a María Corina, por corajuda y templada. El mundo necesita más líderes verdaderos como ella.



