Un voto por Colombia

A medida que se acerca la primera vuelta del próximo 31 de mayo, se realizan ajustes en la que puede ser la elección más importante del siglo, todo esto, mientras el gobierno de turno tiene a sus colaboradores más cercanos, los del cerco inmediato, en entre dicho en los estrados judiciales… pero sin consecuencias reales.
Así es como la elección de los vicepresidentes se encargó de aportar en la toma de decisiones de los votantes e hizo que cosas que parecían improbables, pasaran. Por eso, a pesar de que Abelardo de La Espriella eligió un vicepresidente tecnócrata y con amplia experiencia en el Estado, pierde puntos frente a Paloma Valencia, quien se encargó de escoger a un hombre que también tiene sólidos conocimientos en el manejo del Estado, pero quien, por ser gay, se encarga de sumar más votos del centro, de esas comunidades que por diversas razones no se han sentido tan involucradas en el crecimiento y desarrollo del país.
Sigue siendo preocupante que Iván Cepeda se mantiene al frente en las encuestas. A pesar de que los electores ven la debacle del gobierno, siguen creyendo en él. Tal como lo dijo el general Guaicaipuro Lameda, expresidente de PDVSA en el gobierno de Hugo Chávez, la revolución necesita «mantener a los pobres pobres, pero con esperanza» y eso es lo que mantienen aquellos que creen en esta izquierda que, además, desconoce responsabilidad sobre todo lo negativo que a su alrededor sucede.
Como no hay peor ciego que el que no quiere ver, a casi diez semanas de las elecciones, el centro y la centro derecha siguen sin poder convencer a más del 30 % del electorado, que la gestión del actual gobierno es deficiente en la mayoría de sus frentes. Sin embargo, si revisamos en detalle los resultados, Paloma hoy más que nunca, está en capacidad de superar a Cepeda, gracias a que sí ha sido capaz de demostrar concertación sin perder la fortaleza, la contundencia que el cargo requiere. Abelardo sigue siendo una excelente opción y, con el vicepresidente que escogió más, pero los últimos resultados no parecen respaldarlo, quizás porque sigue sintiéndose aislado, sin capacidad para concertar.
Y no podemos perder vista que, en la izquierda, Cepeda no tiene contrincante, lo que nos puede salir costoso en una primera vuelta, mientras repartimos nuestros votos entre dos o tres candidatos que tarde o temprano tienen que entender que a Colombia sólo la salvamos unidos y que su verdadero aporte estará allí, trabajando en conjunto con los demás, para sacar el país adelante.
Tenemos casi diez semanas para ver qué sucede con la imputación de cargos a Ricardo Roa por tráfico de influencias; con los líos en que está la San José por vender cartones y expedirlos hasta por programas que no tiene aprobados; con Juliana Guerrero por su capacidad para mandar en el gobierno sin siquiera un título profesional, acabando con la famosa meritocracia que tanto costó implementar; con las facturas de RTVC, donde parece normal gastarse la platica de los colombianos en actores extranjeros, irrespetando el talento nacional que tanta campaña les hizo y en tragos, atendiendo a personas que más que cultura, comparten filiación política. Amanecerá mientras esperamos que todos VEAN.
Pero, como hemos visto en el caso de Nicolás Petro, que sigue cocinándose en la Fiscalía de bolsillo del Gobierno Petro, no va a pasar nada. Y usted, ¿sí va a votar por Colombia desde la primera vuelta?




