Fútbol

Y al final, ‘D10s’ si era mortal

Juan David Alvis Barrios - El Emperador

Licenciado en Educación Física, Deportes y Recreación de la Universidad del Tolima.

Estadígrafo Deportivo especializado en el Deportes Tolima y Director de Planeta Vinotinto.

Silencio en el mundo después de la lluvia. Primero, ayer la lluvia en Buenos Aires presagiaba la tragedia. Hoy, la lluvia en Colombia, se disipó en un cielo opaco y un silencio solemne: Sobre las 11:15 am (hora de nuestro país), partió al cielo, Diego Armando Maradona Franco, uno de los futbolistas más grandes de la historia.

Diego Armando Maradona en su debut como profesional en 1976. FOTO: Diario El Gráfico – Argentina 

Nació de una entraña humilde en Villa Fiorito, uno de los sectores más vulnerables de la ciudad de Lanús en el área metropolitana de Buenos Aires, Argentina, el 30 de Octubre de 1960. Fue el quinto de ocho hijos y el primer varón del matrimonio de Diego Maradona (Padre) y de Dalma Salvadora Franco “Tota”, fallecidos en 2015 y en 2011, respectivamente. Desde niño, ese chico que parecía tímido, de rasgos finos y de mirada inocente, tenía claro lo que quería: Debutar en Primera División y lograr un mundial con su selección, a la larga, Dios puso en éste chico, un sueño que parecía imposible. Despuntando talento con una zurda llena de magia que creó asistencias maravillosas y goles de ensueño, empezó a labrarse su talento entre las canchas polvorientas de su natal Buenos Aires a los máximos escenarios futbolísticos. Debutó a 10 días antes de cumplir los 16 años de edad, el 20 de Octubre de 1976. Un joven Diego Maradona saltó con la #16 en el estadio que hoy llena su nombre y al que desde hace mucho llaman ‘La Paternal’, por ser uno de los mayores semilleros del Fútbol Argentino. De una vez, los aficionados del Fútbol Argentino, vieron en él a un jugador de enorme talento que supo ganarse en la cancha, el aplauso del respetable y la admiración de todos los amantes del buen fútbol. Aquel chico guío a Argentinos Juniors a una época previa al máximo esplendor Argentino y Sudamericano, ya que en 1980 saldría goleador del torneo y guiaría al ‘Bicho’ a lograr su primer subcampeonato. En la época donde también florecían artistas y superdotados del balompié como Kevin ‘El Super Ratón’ Keegan, Zico, Michel Platini, Brian Laudrup, Jorge ‘El Mágico’ Gonzáles y su máximo ídolo, Ricardo ‘El Bocha’ Bochini, Diego Maradona se fue abriendo de a poco un lugar entre los más grandes. Tras consagrarse como penta-goleador de su equipo (Metropolitano 1978, Metropolitano y Nacional 1979 y Metropolitano y Nacional 1980). Y pensar que en ése tiempo, pudo haber sido campeón de la Copa Mundial con César Luis Menotti (en Argentina 1978), el sueño que cumpliría 8 años más tarde; y pensar que pudo haber llegado a Colombia para vestir una camiseta ‘escarlata’ como la del ‘Bicho de la Paternal’.

Los dos más grandes futbolistas de la historia compartiendo juntos en Río de Janeiro: Diego Maradona (a la izquierda) y Pelé (a la derecha). FOTO: Diario El Gráfico – Argentina 

Luego de ser campeón en el primer mundial juvenil de fútbol de la historia (Japón 1979) conocido como ‘Torneo Mundial Sub-20’, Diego empezó a mostrar su talento ante los ojos del mundo que veían nacer, al que quizás sea, el más grande futbolista Argentino de la historia. Su carácter, liderazgo y determinación, no solo le dio la cintilla de capitán en equipos como Argentinos Juniors y Boca Juniors, dio el salto a Europa tras ser convocado por el propio César Luis Menotti a la Copa Mundial de 1982; su nombre ya hacía eco en el mundo del fútbol gracias a los torneos amistosos, el rendimiento superlativo en los campeonatos profesionales y ante todo, el lucimiento con la camiseta ‘Albiceleste’ que en ese mundial le dio un tono agridulce, por ser el primero y por salir expulsado en el famoso ‘Clásico Sudamericano’ en el legendario estadio Sarría en Barcelona.

La consagración de Diego Armando Maradona en el estadio Azteca tras el 3-2 frente a Alemania Federal, el 29 de Junio de 1986. 

Y dejamos éste párrafo para señalar lo mejor que hizo en vida, más allá del ser humano desprotegido, olvidado por la ambición y la avaricia de malas compañías que hicieron que ése niño de mirada inocente, tierno y que tenía claro lo que quería: Sus demonios internos no podrán opacar a la leyenda que hoy partió al cielo. Después de la famosa lesión de Andoni Goikotxea en un partido entre el Club Athletic Bilbao y el FC Barcelona, el 24 de Septiembre de 1983 y más de un año fuera de las canchas, el SS Napoli hizo todos los esfuerzos para traerlo y cambiar (como él) su historia en el fútbol: El marginado y talentoso Diego, representó a los miles de Napolitanos que vivieron por siempre el racismo y la discriminación del Norte de Italia, que más allá de sus pecados o bondades, lo arroparon como un hijo de su ciudad. El Diego, de nacimiento Argentino de pasaporte Napolitano, llevó a éste pequeño club del Sur de la Península Itálica a lograr 2 Escudettos (1986-87 y 1989-90), 1 Copa de Italia (1986-87), 1 Supercopa de Italia (1990) y la Copa de la UEFA (1988-89) –famosa por su calentamiento en la semifinal frente al FC Bayern Múnich-. Sin embargo, su nivel de crack a celestial del fútbol llegó en la Copa Mundial de México 1986, donde se había consagrado al que muchos consideraban a su archirrival, Pelé. Después de empezar un campeonato con muchas dudas, guió con ‘La Mano de D10s’ a una brillante generación de Argentina a la gloria máxima y de paso, a don Carlos Salvador Bilardo; nadie podrá olvidar su excepcional nivel de fútbol y más aún, el ‘Gol del Siglo’ en donde desparramó a 6 rivales y dejó a Peter Shilton en el gramado del estadio Azteca, consumando su gloria y ‘tocando el cielo con las manos’, tal y como lo hizo en su debut. Finalmente, el 29 de Junio de 1986, sin anotar pero asistiendo en el 3-2 a Jorge Burruchaga frente a Alemania Federal, el gran #10, de camiseta y posición logró el sueño que alguna vez tuvo: Consagrarse en primera y ganar un mundial.

Los grandes futbolistas quedan en la historia de sus clubes, pero solo los cracks, convierten a los pequeños en gigantes: Diego Maradona con la Copa de la UEFA 1989 que ganó con el SS Napoli. 

Y si bien, las demandas que tuvo por paternidad, los continuos escándalos que lo hicieron hasta huir de su amada Nápoles, pasear por Sevilla, vivir en Rosario y volver a ‘La Bombonera’, no lo alejarán de la gloria que tuvo como futbolista. En total, como profesional desde 1976 hasta 1997, jugó 724 partidos, anotó 358 goles y 257 asistencias. El máximo ídolo de Nápoles, el nombre del estadio de Argentinos Juniors, el ídolo de Carlos ‘El Pibe’ Valderrama, el alumno más brillante de Ricardo Bochini y el hijo de don Diego y de ‘La Tota’, confesará ante el Divino y Único Ser Supremo, sus miedos, sus culpas, sus errores y sus bondades, ya que en vida, deja un legado inmortal.

A la larga, mis queridos futboleros, ‘D10s’ si era mortal.

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