Anécdota viajera: Escapada a Suiza

Siempre me ha gustado mucho consentir a las personas que me rodean, así que para el cumpleaños 32 de mi esposo, por allá en el 2008, (cuando aún era mi esposo) quería lucirme con mi regalo.
Durante semanas pensé en que podía darle, quería que fuera algo que no olvidara nunca… y como siempre, mi creatividad no me defraudó y se me ocurrió la mejor idea que se me pudo haber ocurrido. Yo estaba feliz y comencé con todos los preparativos inmediatamente… no había tiempo que perder.
Muy emocionada le preparé una hermosa tarjeta y con mi propio puño y letra le escribí algo así:
Querido Quique:
Para tu cumpleaños he querido regalarte algo muy especial y he decidido darte un fin de semana para ti solo…
Wow, él no se lo esperaba. ¿Qué esposa regala algo así?
Si, si, lo sé… ¡soy genial!
Después abrió la tarjeta y leyó algo así como la “letra chiquita”:
Entonces, ¡Me voy para Suiza el próximo puente!
Con amor,
Anita.
A mí me encantaba la idea, sería un fin de semana donde él podría disfrutar de su soledad, ver películas, levantarse tarde, comer lo que quisiera y no tener al lado una vieja cansoneándole. (Por lo menos por 3 días)
Me alegraba el hecho de que pudiera disfrutar su tiempo en casa, mientras a mí me tocaba viajar sola, conocer nuevos lugares, probar nuevos platos, y hacer todos esos sacrificios que hace uno por quienes ama. Pero valía la pena.
No sé porque, pero ese día no dijo mucho, supongo que estaba impactado por la emoción y necesitaba tiempo para asimilarlo…
Luego aterrizó y lo asumió.
Fue un fin de semana espectacular, obvio, más para él que para mí… pero cuando 2 se aman, con uno que sea Feliz es Suficiente. ¡Y yo con tal de viajar, estoy dispuesta a todo!




