El barretismo se quedó con la Contraloría Departamental, Yesica Lozano es la ungida

En una votación marcada por el respaldo mayoritario de la Asamblea Departamental, Yesica Lozano Noriega fue elegida este viernes 28 de noviembre como nueva contralora del Tolima. La nueva funcionaria obtuvo 12 votos a favor y solo uno en contra; además, un diputado se abstuvo y otros dos no participaron por estar inhabilitados. Su elección confirma la correlación de fuerzas dentro del conservatismo local y abre un nuevo capítulo para el control fiscal en el departamento.
Lozano llega al cargo con una trayectoria sólida y orientada a la gestión pública. Es ingeniera de Telecomunicaciones, especialista en Gerencia Financiera y posee dos maestrías: una en Administración (MBA) y otra en Gobierno y Políticas Públicas. Su experiencia incluye haber sido contralora del municipio de Itagüí, además de ocupar diferentes cargos dentro de esa misma entidad, lo que le ha permitido consolidar un perfil técnico ampliamente reconocido por diversos sectores políticos y académicos.
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No obstante, su elección también tiene una lectura política. Yesica Lozano es identificada como una figura cercana al barretismo, una de las corrientes más influyentes dentro del Partido Conservador en el Tolima. Su llegada a la Contraloría Departamental fortalece la presencia de este sector en las instituciones de control, en un contexto donde los movimientos internos de la colectividad han sido decisivos para definir cargos estratégicos.
De acuerdo con analistas y fuentes conocedoras del proceso, la designación de Lozano sería resultado de una estrategia coordinada entre el conservatismo tolimense y la corriente mayoritaria del Partido Conservador en Antioquia, liderada por el senador Carlos Andrés Trujillo. Este acuerdo permitiría que, con el apoyo del barretismo, el conservatismo antioqueño mantenga influencia sobre la Contraloría Departamental durante los próximos cuatro años, profundizando una alianza política que se ha venido fortaleciendo desde Itagüí.
Con este escenario, el principal desafío para la nueva contralora será demostrar independencia, rigor técnico y capacidad para ejercer un control fiscal efectivo en un departamento donde la política mueve fichas con fuerza. Su gestión será observada de cerca tanto por sectores políticos como por la ciudadanía, que espera transparencia, vigilancia estricta y decisiones basadas en criterios técnicos más que en intereses partidistas.




