Historias

Él se parece a ella

Martha Lucía Barbieri

Comunicadora Social -Yo soy la que soy –

Enamorarse de la magia, del romanticismo y el incomparable encanto, del farol que ilumina, de las historias contadas con seducción, de la inspiración que da el no buscar o encontrar razón. ¿Le ha pasado?

Alguien se enamoró así de él, con un amor monumental, de esos que embrujan, de sueños y ensueños, un amor con aroma a mar y con el arrullador sonido que se produce al romper las olas, de fachada elegante y señorial, con un rosario de islas y colores, muchas gamas de colores.

Amar era amarlo todo en ese amor: era un portal de dulces, las frutas, el raspao que está hecho de almíbar, pero también de hielo. Amar a ese puerto de valor arquitectónico cuya bahía ha sido abrigo natural para las embarcaciones, las propias y las ajenas. Catedral sagrada, un amor hecho a mano y que hasta a la tierra la hizo bomba.

Para quienes no lo han notado aún, ese amor hacía ese hombre es un símil con una ciudad. Tal vez, él sea la ciudad misma.

Así hay amores: únicos, mágicos, como en Las Ciudades Invisibles, pero con nombres de hombres. Amores verdaderos, que hacen historia, coloniales, de plazas, balcones, puertas adornadas, fuertes, baluartes y murallas, muchas murallas pueden abrazar en sus siempre húmedos, cálidos y semiáridos rincones.

Él es como la ciudad a quien se parece, un distrito turístico a donde llegan todas y se van, cuya exquisitez de sus adoquines son recorridos de puntitas. La fascinación de la cultura, los festivales, la música, el cine, la poesía y también la dureza de la piedra, la desilusión que genera su inseguridad y las carencias. Qué tesoro y qué pobreza en ese tu corralito a quienes todos dicen amar y nadie cuida.

Imagine a La Fantástica: su fauna, su flora, la deliciosa gastronomía, la de tradiciones, religión y creencias, la más bella y profanada. Un espejismo del que se deja llevar, con ese tinte engañoso e ilusorio. No todo en esa musa es tranquilidad y cálidas aguas, está la parte oscura, la contaminada, la ruidosa, la corrupta. Igual pasa con él.

Así es esa ciudad y así son algunos amores, con esas dos caras, la que hechiza, la deslumbrante que sigue siendo Patrimonio de la Humanidad o patrimonio del corazón, esa que queda en la piel, en los sentidos, en el alma, la de arrecifes, atardeceres dorados, celebraciones, y la insalubre con focos de residuos que generan un problema en el ambiente.

Ahí está ella tan recorrida, con nombre de mujer y tan parecida a ese hombre, con su amanecer brillante, tan tocada, tan amada, con su reloj marcando el tiempo en esa torre. Allí sigue tan Heroica en su rincón Caribe dejando extasiados a cuantos quieren seguir amándola.

Porque es jueves de volver a lo que fue, lo que es, lo que siempre será…porque siempre existirán mágicas ciudades parecidas a mágicos hombres cuyo anverso exhibe deleite y fascinación y en cuyo reverso se expone esa gran muralla.

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