Historias

El Sueño de la Ministra

Sandra Liliana Pinto Camacho

Sandra Liliana Pinto Camacho

Ingeniera Industrial PUJ & Administradora Hotelera AH&LA

En 1974 acontecería el primer Paro de Médicos registrado en el país el cual tuvo una duración de 52 días convirtiéndose en un hito del cual se sentirían orgullosas más de 500 “organizaciones obreras[i]” quienes se unirían en la “Primera Jornada de Solidaridad con los Trabajadores de la Salud” del entonces Instituto Colombiano de Seguros Sociales (ICSS).

La llegada de la hora cero programada para el lunes 6 de septiembre a las 7 am, sucedería tal y como fue descrita en su libro Cuando Derrotamos La Muerte por quien se desempeñaba como Ministra de Trabajo en aquel momento, María Elena de Crovo, sería «la hora en que los grandes edificios en los que se combate la muerte quedarán vacíos; los enfermos, en Estado de gravedad o no, serán abandonados; la muerte tendrá un heraldo que se anunciará con todo su esplendor[ii]…».

El Dr. Mario Jaramillo Gómez, médico jefe de la Clínica León XIII de Medellín durante el paro, aportaría a esta historia sus opiniones personales compiladas en un diario cuyos párrafos dedicaría a los trabajadores que «prefirieron escuchar el ya anticuado llamado del deber y permanecieron en su sitio al cuidado de los enfermos abandonados, a salir en defensa de privilegios que los seguirían manteniendo dos, cinco, diez o veinte veces por encima del nivel de vida que soportan quienes cotizan con el sudor de sus frentes[iii]

Y es que, efectivamente, la razón del paro era la situación financiera del ICSS que ya no podía sostener los privilegios salariales de los galenos.

26 de septiembre de 1949: Seguro Social Obligatorio en Colombia.

Cuando en 1946, el ICSS fue constituido como un establecimiento privado, su sostenimiento económico era tripartito: patrones 50%, trabajadores 25% y el Estado 25%.  En 1973, con un déficit económico en aumento, el presidente Misael Pastrana Borrero limitaría su financiación a dos fuentes: los empleados y los empleadores, pero eso sí, conservando su manejo político de gestión, dirección, control y administración. A esta “jugada” recordada como el “Pastranazo” ha sido atribuida “la actual crisis de las políticas de salud en Colombia[iv].”

En aquel momento el ICSS cubría los riesgos de salud a sólo un 6% de colombianos; 4% adicionales eran cubiertos por las cajas de previsión; 29% por el Ministerio de Salud y 10% eran familias capaces, con sus propios recursos, de mantener esta garantía. El restante 51% de la población, precisamente la más pobre y carente de recursos, continuaba desprotegida.

Lo que buscaba el presidente de la época, Alfonso López Michelsen junto con su Ministra de Trabajo, era corregir el error del gobierno anterior que hacía peligrar la supervivencia del ICSS y con éste, la de los logros en seguridad social alcanzados por los colombianos y ampliar la cobertura en salud a regiones a las cuales todavía no llegaba o a poblaciones en este momento desamparadas.

Con esta altruista intención propusieron convertir el Instituto en un establecimiento público lo que afectaría la forma en que se venían realizando las contrataciones de los profesionales de la salud, la cual se hacía a través de recomendados y con salarios asignados a discreción del director, quien provenía de la esfera de lo político.

Irónicamente varios de los sindicatos que apoyarían este paro serían disgregaciones surgidas de la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC) fundada en 1935 a partir de los estímulos brindados por el padre de López Michelsen, Alfonso López Pumarejo, quien durante su gobierno de la “revolución en marcha” apoyó su creación, desestimando públicamente su vínculo ideológico con las ideas comunistas y aceptando complacido sus votos a favor del partido liberal en las siguientes elecciones.

La participación de los sindicatos en apoyo del Paro de Médicos de 1974 respondía a que la gran mayoría de sus líderes pertenecían abiertamente al partido comunista[v], por lo que, siguiendo estrictamente las directrices marxistas, debían ir en contra de lo propuesto por el Estado ya que es “un órgano de dominación de clases, un órgano de opresión de una clase por otra, es la creación del orden que legaliza y afianza esta opresión, amortiguando la lucha de clases.”

Finalmente y tras una embestida mediática de insultos y atropellos, la Ministra sería sacrificada para que los sindicatos apoyaran a lo que se oponían en el comienzo y era que el personal médico del ICSS fuera convertido en “funcionarios de la seguridad social”, es decir, trabajadores oficiales con capacidad de negociación colectiva.

Concluiría triunfante al finalizar el paro el presidente de la Asociación Médica Sindical Colombiana, ASMEDAS, Eduardo Arévalo Burgos, que el mismo había permitido “la proletarización de los profesionales colombianos” lo que significaba que “no somos más que otros trabajadores, quizá calificados, pero al fin y al cabo iguales a los asalariados de los sectores de productividad como de los sectores de servicios[vi]”.

El ICSS no sólo se salvaría sino que llegaría hasta nuestros días como la Nueva EPS la cual se erige, según ha trascendido a través de varios medios de comunicación, como la entidad “fundamental” de las transformaciones que traerá consigo la reforma a la salud que presentará la Ministra Corcho este próximo lunes ante el Congreso.

Entre otras cosas, la Nueva EPS se haría cargo de “los trabajadores y pacientes que el Gobierno considera que no son viables, tanto financiera como operativamente[vii]”, que dicho de una forma menos técnica y más humana, corresponde a los adultos mayores, jóvenes, niñas y niños, migrantes, indigentes, personas en situación de discapacidad o en general, todos aquellos que no aportan al sistema de salud y hoy no están siendo adecuadamente atendidos, lo que cumpliría el sueño de la Ministra de Trabajo que en 1974 entregó hasta su último esfuerzo para que los colombianos más pobres y desprotegidos no perdieran la garantía que el Estado debe ofrecerles de poder disfrutar plenamente de su salud.

[i] El Paro del ICSS: Ejemplo de Firmeza y Dignidad, Tribuna Roja, 1 septiembre de 2004.

[ii] Cuando Derrotamos La Muerte, María Elena de Crovo, 1977.

[iii] Cuando Derrotamos La Muerte, María Elena de Crovo, 1977.

[iv] https://www.elheraldo.co/opinion/cartas-de-lectores/crisis-de-la-salud-54405

[v] http://simatol.org/wp-content/uploads/2018/02/TESIS29.pdf

[vi] El Paro del ICSS: Ejemplo de Firmeza y Dignidad, Tribuna Roja, 1 septiembre de 2004.

[vii] https://www.bluradio.com/salud/reforma-a-la-salud-nueva-eps-asumiria-atencion-de-mas-de-7-millones-de-pacientes-de-eps-liquidadas-rg10

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