Opinión

La Naturaleza y Otros Poderes – Iota, 35 años después de Armero

Sandra Liliana Pinto Camacho

Ingeniera Industrial PUJ & Administradora Hotelera AH&LA

Aunque es cierto que los fenómenos naturales no son fácilmente predecibles, sus consecuencias pueden ser o no moderadas por el omnipotente y no siempre presente poder del Estado.  Esta semana los eventos ocurridos en San Andrés, Providencia y Santa Catalina nos lo recuerdan, en contraste con lo acontecido el 13 de noviembre de 1985 en la fatídica tragedia de Armero.

El 14 de noviembre de 1987, a dos años del funesto evento en el Tolima, el diario “El País” de España reseñaba la que fue una de las tragedias naturales más graves del siglo XX. “El 13 de noviembre de 1985, el volcán Arenas del Nevado del Ruiz, tal como lo habían previsto los científicos, hizo erupción en Colombia, y un pueblo entero, Armero, con 22.000 de sus habitantes, desapareció bajo toneladas de lodo y piedra. El sitio de la hecatombe es hoy un inmenso desierto repleto de cruces blancas. De 35 kilómetros de largo, es tal vez el camposanto más extenso del mundo.”

35 años después, en la madrugada del lunes 16 de noviembre, fuimos nuevamente testigos de la desaparición de otra población, Providencia, tras el paso del huracán Iota, el primero de categoría 5 (máxima en la escala de Saffir-Simpson) que se registra con esta magnitud en territorio colombiano. Por lo menos, el 99% de la infraestructura existente en la isla se vio afectada, pero a diferencia de Armero, esta tragedia tan solo causó dos personas muertas y una desaparecida.

En un artículo de BBC News del jueves 19 de noviembre titulado “Huracán Iota: cómo se salvaron los habitantes de Providencia pese a que la tormenta lo «destruyó todo»”, Juanita Ángel, dueña y administradora de Cabañas Agua Dulce, uno de los pocos hoteles que hay en Providencia, relata que «Todo el mundo amarró sus techos, selló sus ventanas, se organizaron, se pasaron a un lugar seguro, fueron a los albergues, pero el huracán fue tan fuerte que voló todo y no quedó un solo techo» teniendo que resguardarse en el único búnker subterráneo de la isla preparado para un escenario como este. «La mayoría de la gente se salvó porque se metieron a los baños, porque son los únicos (espacios) que tienen el techo de cemento» contó Marichel Peñaloza, quien también así logro salvaguardarse.

Y es que, aunque estemos o no de acuerdo con el gobierno actual, lo cierto es que muchas cosas han cambiado.  Yolanda González, Directora del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), quien estaba en Providencia durante el paso del huracán, atribuyó la baja letalidad a las medidas gubernamentales que incluyeron albergues para los isleños, lo que, aunque no fue suficiente como lo precisa la entrevistada por BBC News, sin dudas permitió tener a la población informada y coordinar las acciones que permitieran una rápida reacción ante la agresiva transformación del fenómeno, el cual, según explicación de la Directora, pasó de ser una depresión tropical el viernes a las 10:00 a.m. a ser un huracán categoría 1 al día siguiente a la misma hora; a categoría 2 el mismo sábado a las 7:00 pm; a categoría 3 el lunes a la 1:00 a.m.; a categoría 4 a la 1:40 a.m. y a la letal categoría 5 a las 4:00 a.m. del mismo día.

La proactividad del Estado en el caso del huracán Iota, contrasta con el viacrucis que debió padecer Ramón Rodríguez, el alcalde de Armero quien falleció en la avalancha, 32 años atrás. Con pruebas en la mano viajó a Ibagué a reunirse con el entonces gobernador del Tolima Eduardo García Alzate para demostrarle que la avalancha que borraría a Armero cinco meses después era inminente. García Alzate con actitud condescendiente lo trató de exagerado y a partir de allí se refería a Rodríguez como el “loco”.

Ante la inminencia de la tragedia, Como última instancia el alcalde Ramón Rodríguez veinte días antes de esta gran tragedia, escribió un telegrama a Belisario Betancur, Presidente de la Republica:

Preocupados situación fenómeno natural ocasionado por Volcán Nevado del Ruiz imprevisible precisar momentos críticos amenaza población armerita. Solo estos momentos conlleva aprender próximos peligros como enorme represamiento rio Lagunilla se formó hace más de ocho meses por invierno que ahora vuelve repercutir en eminente bomba de tiempo por los problemas Volcán Nevado del Ruiz. Alertados por los científicos como lo conoce el gobierno y opinión pública. Razón suficiente hace pedir al gobierno nacional urgente atención para constituir obras de prevención donde épocas atrás en similares fenómenos río Lagunilla penetró desastre en la población. Siendo hoy de incalculables proporciones por la superpoblación actual de la ciudad. Agradecemos la atención a este SOS de la ciudadanía Armerita[i]”.

La ayuda nunca llegó. El 13 de noviembre en la tarde, desesperado, envió una comisión encargada de verificar el estado del Río Lagunilla. Las noticias que llegaban desde allá eran preocupantes: El millón de litros cúbicos represados amenazaban con fugarse. En un intento desesperado, el alcalde llamó al gobernador para solicitarle la evacuación inmediata de los 22 mil armeritas. Cuenta la secretaria del alcalde, quien sobrevivió a la tragedia, que el gobernador no quiso pasar al teléfono “porque estaba jugando billar.”

Cada aniversario recordamos a los miles de victimas de esta tragedia, que a diferencia del inesquivable huracán categoría 5, hubieran podido haber sido salvadas, lo cual sería conmemorado cada año como una valiente y honorable victoria de los gobernantes de la época.

[i] Gallo, 2016 Documental Valle sin sombra. “Fenómeno natural ocasionado por volcán Nevado del Ruiz amenaza población armerita y desbordamiento del rio Lagunilla”

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