Opinión

Un océano de información

Daniela Granados Linares

La era digital, su auge y peligro constante

Es el internet un océano de información, y nuestros equipos electrónicos son lo que podríamos llamar una lancha para navegar en él, pero como es propio de los océanos existen criaturas y situaciones que a pesar de parecer inofensivas pueden llegar a ser realmente peligrosas.

Una conducta que tendemos a normalizar es el acoso en redes sociales y las repercusiones que puede tener esto en las mujeres que se ven afectadas, el acoso virtual va desde saludos insistentes, comentarios incómodos, mensajes ofensivos por no corresponder a insinuaciones hasta amenazas y en múltiples casos feminicidios.

Este fue el caso de Estefanía una mujer de 25 años quien vivió un verdadero infierno debido al ciber acoso, la joven expresa como por medio de una selfie que publico en su instagram stories empezó a notar las reacciones constantes de un sujeto quien después de las señales de aprobación por parte de la mujer a sus aproximaciones, aprovecho esto y decidió escribirle, mensajes muy bien redactados y educados, cuyo remitente era un hombre de aproximadamente 45 años al que Estefanía encontraba atractivo, por lo que se tomó el trabajo de verificar su perfil, el cual  por cierto tenía un tiempo prudente de creación además de me gustas y comentarios de personas que al parecer conocían a este sujeto.

Luego de conversaciones por esta red social y también por chats de WhatsApp, Estefanía percibe inconsistencias en sus charlas que la llevan a investigar a profundidad a este personaje, el resultado que dicha investigación arrojo fue que su pretendiente no era la persona que decía ser, por lo que procedió a bloquearlo de todas sus plataformas virtuales, a partir de ahí empieza toda una odisea y el acoso en sí. Este hombre encontraba medios para buscar y perseguir a Estefanía, con llamadas a cualquier hora del día, envío de paquetes y regalos a su dirección, publicaciones y etiquetas de perfiles desconocidos, e incluso creando perfiles falsos con la información de la joven, además de amenazarla con llegar hasta su vivienda personalmente para violentarla si no accedía a sostener una amistad con él.

Innumerables noches de zozobra, trastornos de persecución, pesadillas, y hasta psicosis hicieron que la colombiana de 25 años se viera en la necesidad de contratar una agencia encargada de vigilar y tratar lo que refiere a temas de ciber acoso, Estefanía cerro en definitiva sus redes sociales y además necesito de ayuda psicológica para superar el miedo que le provocaban las constantes amenazas y persecuciones de este hombre al cual nunca pudo ver al rostro y quien acciono en ella lo que denomina como una de las situaciones más angustiantes de su vida “sentía miedo incluso de salir sola, me sentía observada y en constante peligro” expresa con voz entrecortada.

El caso de Estefanía se replica a diario y bajo circunstancias en ocasión es impensables, ¿puede alguien obsesionarse con una mujer únicamente viéndola en pantallas? ¡Si! ¿Puede un potencial abusador camuflarse en el papel de un simple seguidor para acercarse a la que quiere que sea su víctima? ¡Sí!, no se trata de ti, se trata de las deficientes políticas de seguridad que usan las redes sociales y como estas posibilitan el fácil acceso a la información, a esto sumando la poca atención que esta situación recibe en la formación académica, el internet puede ser una herramienta fabulosa y realmente útil, pero si no conocemos el límite para su uso y difusión puede significarnos problemas que afecten nuestra salud mental.

Muchas personas usan la información que suministras en redes para generar perfiles falsos, fake news, montajes visuales y muchas cosas masque podrían significar una situación incómoda para ti,  No es tu obligación contestar mensajes, comentarios, etiquetas y menos tener en un tu lista de contactos personas que constantemente estén intentando acceder a tu circulo personal incluso cuando ya expresaste un rechazo a dicha situación, crea un entorno sano y productivo en tu vida digital y haz de tus redes un aliado y no una puerta para que te perturben o violenten.

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