Ante la indolencia y la indiferencia actual apaga y vámonos

Frente a los últimos aconteceres vividos en el panorama nacional, en los que a través de las redes sociales, una gran cantidad de internautas, han dado rienda suelta a su carencia de valores y principios, al ridiculizar y burlarse del dolor ajeno, de personas que de una u otra manera viven un verdadero drama humano, y sin pretender ser la conciencia moral de una sociedad anestesiada e hipnotizada por falsos idealismos de líderes que fustigan sentimientos, no me queda más que expresar mi profundo sentir, con mi alma compungida, al avizorar el despeñadero al que avanza paulatina, pero sistemáticamente nuestra fracturada patria.
Caricaturizar a un ser humano por expresar sus sentimientos de dolor, ante el infortunio que corre un ser querido, cuando se enfrenta a uno de los delitos de mayor alevosía, como lo es un secuestro; es un acto ruin, indignante, inhumano, propio de seres abominables, insensibles, quienes, con su deshumanizada actuación, demuestran su desconocimiento de uno de los derechos que tenemos las personas de gran prevalencia y connotación, cual es el de gozar de la libertad.
Estos sicarios y mercenarios morales, que, parapetados en muros, unos propios, pero la gran mayoría, ajenos y falsos, y que sin compasión alguna lanzan sus dardos venenosos sin ninguna consideración, ni reparo, sin sopesar la grave afectación que le puedan generar a quienes masacran con sus perversos comentarios, merecen el repudio total de la sociedad de buen vivir, que reconocen el valor intrínseco de los sentimientos que podemos albergar los seres humanos.
Asumir actitudes de este grueso calibre; escudados en las herramientas digitales, con las cuales se dilapidan y causan daños irreparables a quienes son víctimas de delitos de lesa humanidad, que terminan siendo señalados y vapuleados, es un verdadero acto de matoneo, que riñe con las más elementales normas de solidaridad y son, sin lugar a dudas, una clara demostración de la gran insensibilidad que se ha apoderado de una buena parte de nuestra sociedad.
De continuar trasegando con esta esta creciente ola de apreciaciones inclementes, la mas de las veces infundadas, con informaciones sin soportes fidedignos; motivadas por las diferentes ideologías de orden político, que polarizan y dividen, con movimientos desde plataformas soportadas en falsas premisas y expectativas, estemos seguros, que nos guiarán erráticamente a destinos inciertos, y que, en últimas, nos obligarán a tomar las de Villadiego. Pero antes de llegar a este performance, utilicemos el análisis con mesura, y agreguemos el discernimiento a nuestra reflexión.



