El populismo del populista

Los discursos del presidente Petro cada día son más inverosímiles. Esta vez, en medio de los dirigentes del Fomag en plaza pública, aprovechó el discurso del 1 de mayo para ordenarle al superintendente de Salud, el poco querido y recién nombrado Daniel Quintero, que “entre al Fomag… porque ahí se han robado millones de pesos del dinero de los maestros y maestras”, todo esto mientras los mismos dirigentes ‘acusados’ por el mandatario, aplaudían con emoción y sonreían.
Además, el presidente de la República pidió a Quintero que le entregue “el listado completo de los funcionarios que han colaborado con ese robo y ponga la denuncia penal… contra los presidentes de la Fiduprevisoria (sic) que permitieron que la reforma a la salud que propusimos, no se implementara ni en Antioquia ni en la mayoría de los departamentos, a favor de los maestros y maestras de Colombia”. ¿En serio, señor presidente? ¿Casi cuatro años después de destrozar el sistema de salud de los maestros que, al igual que el sistema de salud colombiano tenía fallas, pero funcionaba, se le ocurre a usted buscar responsables de lo que autorizó? ¿Dónde estaba usted, primer mandatario, que no ha escuchado a los maestros quejarse porque el cambio implementado, no arrojó los resultados esperados?
Lo mejor de todo, es escuchar al presidente quejarse de lo que él mismo autorizó: “Volvieron a poner instituciones privadas que manejan en una oficina, la salud de 50000 maestros o maestras en un departamento cualquiera. Y se llenan los bolsillos y reciben la plata del dinero y del maestro y se la roban y no dan atención al Magisterio”. ¿Acaso, presidente, es que sus funcionarios o seguidores, ya no le hacen caso? ¿O es que, realmente, usted sabía lo que estaba pasando y no hizo nada?
El presidente le dijo a Quintero “Quince días, señor superintendente de Salud, para entregarle al pueblo de Colombia la relación exacta de los nombres de ladrones del sector privado y público… y de poder lograr la implementación de la reforma de la salud que hemos propuesto sin intermediarios privados, para que todo el dinero sea atención en las enfermedades y en la prevención de la enfermedad del Magisterio de Colombia”, enfermedad que el mismo gobierno ayudó a crear o a recrudecer, a partir de una propuesta que prometía ser la solución a cualquier problema.
Confiemos en que quince días sea el tiempo suficiente para que el superintendente de Salud pueda dar algún resultado que satisfaga la necesidad del presidente, porque, recordemos, para Quintero cuatro años no fueron suficientes para darle resultados a Medellín, por el contrario, fueron el tiempo que utilizó para dejar a la ciudad saqueada y vulnerada por cuanto frente existía, lo que no lo augura muchos éxitos ante los ojos de la opinión pública.
Este discurso del presidente fue, además de la demostración de su enajenación de la realidad, de su populismo populista, la oportunidad para seguir con sus delirios, al presentar oficialmente la propuesta de una Asamblea Nacional Constituyente con cuenta de ahorros adjudicada y dispuesta a recibir por ciudadano, hasta 10 millones de pesos. ¿Dónde quedó la aprobación del Congreso? ¿Dónde está el visto bueno de la Corte Constitucional? No es claro todavía, pero sí lo es que al presidente le encanta decir a diestra y siniestra que es un demócrata, cuando lo único que nunca hace, es respetar la democracia y sus reglas.
Ojalá ‘alguien’ pueda ponerle un “tate quieto” a los delirios del presidente Petro y evite que se quede con la platica de tanto colombiano ingenuo que aún anda por ahí, creyendo que “ahora sí”, va a llegar el gobierno progresista que va a cambiar tantos años de opresión de la extrema derecha. Confiemos en que a ellos no les llegue el cambio, con la develación de que “esa platica se perdió”, como saber hacer el Gobierno con todo lo que toca.



