Cada hijo es único

La familia ha cambiado a través del tiempo, las transformaciones demográficas, culturales y sociales son sólo algunas que han generado impacto en la misma. El ingreso de las mujeres al entorno laboral, el uso de anticonceptivos, la salud sexual y reproductiva y el deseo de más logros personales, económicos y profesionales, han derivado en el nacimiento de menos hijos, a concebirlos más tarde o simplemente a no tenerlos. Ahora los hijos son una decisión pensada y planeada. Sí, los hijos se planean y se piensan.
Hace cuatro o cinco décadas, era impensable traer al mundo un solo hijo y se asumía que las familias que estaban constituidas de esta manera, era por algún tipo de dificultad (problemas de fertilidad, por ejemplo) y no por decisión propia. Cuando la paternidad se ciñe a un solo descendiente y las personas no tienen nunca un hermano hablamos de hijos únicos.

Actualmente más familias han tomado la decisión de concebir un solo hijo, ya no es tan inusual, sin embargo, hay quienes aún sienten algo de lástima por ellas. Es muy común por ejemplo en los Estados Unidos tener grupos de apoyo para hijos únicos y sus padres, estas reuniones pretenden encontrar nuevos amigos para los niños, buscar días de juegos y dar soporte a las mamás que no «pueden» con la lidia de un solo niño en casa.
En ocasiones todavía percibo extrañeza cuando un individuo manifiesta ser único hijo y escucho afirmaciones y cuestionamientos provenientes posiblemente de la imprudencia de unos y el desconocimiento de otros: «¿No te hizo falta un hermanito?», «se ve que eres bien consentida(o)», «pobre está solita(o) y se quedará solita(o)», «pobrecita(o) no tiene hermanos», «lo van a malcriar», «que egoístas en no darle un hermanito» «¿Quieres un hermanito?»…, esto y más se oye por ahí.
No tener y faltar son dos cosas distintas. Los hijos únicos seguramente no echan de menos un hermano, en general no les hace falta, nunca han sabido lo que es tenerlos por lo que desconocen esta ausencia, no saben lo que es extrañarlos. ¿Cómo extrañas lo que no has tenido? se victimiza al hijo único y se les entrega una carencia y a los padres una culpa por no darles un hermano, ¿Cómo saber si le hizo falta aquel hermano que nunca llegó? por qué les siguen preguntando esto?
También encuentro aseveraciones como que los padres son desbordados en complacencias y que los hijos únicos son egoístas, egocéntricos, consentidos y caprichosos, tiranos que tienden a la depresión, mandones, introvertidos, sobreprotegidos, déspotas, solitarios y con menos habilidades sociales. Hay además quienes afirman que se creen el centro del universo. Es como si en el entorno social y cultural ser hijo único fuera problemático, sencillamente hay familias que por elección o por obligación están conformadas de esta manera, por lo tanto, la ausencia de hermanos no la suple una mascota, ni objetos, ni más tiempo con los abuelos, tíos o primos.
Hay en mi círculo varios hijos únicos de distintas generaciones y con diferentes tipos de familia (familias monoparentales, por ejemplo). La mayoría de los que conozco son seres maravillosos con sus padres y núcleos. Buenos hijos, responsables, amables, llenos de amor, respeto, confianza y bondad, además bastante inteligentes y altamente sensibles.
Contrario a la cantidad de juicios e ideas desfavorables que algunas veces se tejen alrededor de los sobreprotegidos hijos únicos (no hay nadie más a quien cuidar), ellos despiertan su individualidad y hacen que su espacio y su tiempo tengan más límites, esto es propio de su crianza. Incluso, creo que en su temprana infancia ni siquiera tienen conciencia del término egoísmo. Sólo tienen comportamientos particulares propios de su desarrollo sin hermanos y si los hubiesen tenido, la dinámica familiar simplemente habría sido diferente.
Los hijos únicos potencialmente crecen entre adultos, esto les da madurez temprana, aprenden a escuchar, a ser buenos observadores y su grado de seguridad y fluidez verbal rara vez está en un punto medio. Se acostumbran a estar solos, lo cual les despierta rápidamente el ingenio, la creatividad y el libre desarrollo pues tienen más espacio para el aburrimiento. Quizá aceptan mejor la soledad, son menos celosos, envidiosos y competitivos porque no adolecen en casa las competencias entre hermanos que tanto se ven, no tienen que compartir la atención, el amor, el tiempo o los recursos. Sí, son el centro de la vida de sus padres y muy consentidos ya que todo se enfocó en ellos.
Con el paso del tiempo, estos hijos únicos se ven con más responsabilidades: los padres envejecen o enferman y es entonces cuando el consentido de casa tiene toda la obligación emocional o económica, derivan en ellos los cuidados de sus padres, decisiones importantes, problemas familiares y no tienen con quien compartir o distribuir preocupaciones o tiempos y esto solamente es parte del proceso de la vida.
Hay quienes tienen el maravilloso legado de los hermanos y lo más seguro es que crezcan en la complacencia y el compartir y puede que en su momento equilibren entre todos responsabilidades familiares, o tal vez crezcan entre algunas preferencias de los padres y unos pocos choques entre sí. También hay casos en los que a pesar de ser varios hijos, los que dan atención a los padres y asumen roles de responsabilidad en su hogar primario son la minoría.
Hijos únicos siempre han existido y siempre existirán. Porque es jueves de volver a lo que fue, lo que es, lo que siempre será…porque fui el único amor del hogar de mis padres, porque soy madre de una niña mimada y porque cada rama es un único privilegio así haya una gran parentela.




