EE. UU. publica informe sobre presunta campaña de espionaje y subversión de Cuba

El Departamento de Estado de Estados Unidos publicó un informe en el que acusa al régimen de Cuba de haber desarrollado durante casi siete décadas una estrategia de espionaje, infiltración, propaganda y subversión contra territorio estadounidense y otros países del hemisferio. El documento, presentado por el secretario de Estado Marco Rubio, sostiene que La Habana ha reclutado varias generaciones de activistas y ha respaldado organizaciones vinculadas al terrorismo de izquierda.
En uno de sus apartados, el informe hace referencia a América Latina y menciona al presidente colombiano Gustavo Petro, así como a las antiguas guerrillas colombianas, al señalar que la revolución cubana ejerció influencia política e ideológica sobre distintos movimientos insurgentes de la región, entre ellos las extintas FARC y el ELN. El texto también afirma que Cuba mantuvo relaciones con dirigentes y organizaciones de izquierda latinoamericanas, aunque no presenta nuevas pruebas de vínculos directos entre el actual mandatario colombiano y actividades de espionaje o terrorismo.
Según Washington, la estrategia cubana incluyó la formación de cuadros políticos, operaciones de inteligencia, campañas de desinformación y el apoyo a movimientos revolucionarios con el propósito de expandir su influencia internacional. El informe sostiene además que La Habana continúa siendo un aliado estratégico de gobiernos considerados adversarios de Estados Unidos, como Rusia, China e Irán.
La publicación del documento ocurre en medio del endurecimiento de la política exterior de la administración del presidente Donald Trump hacia Cuba y de una ofensiva diplomática liderada por Marco Rubio para fortalecer la cooperación internacional frente a lo que Washington denomina el extremismo de izquierda.
Hasta el momento, ni el Gobierno colombiano ni las autoridades cubanas habían emitido una respuesta oficial al contenido del informe. Analistas consideran que el documento podría aumentar las tensiones diplomáticas entre Washington y La Habana y reavivar el debate sobre la influencia de Cuba en la política latinoamericana.




