Nacional

El Coronavirus y su mal momento para el campo

Xiomara Guzmán

Comunicadora Social y Periodista

Un porcentaje bastante desgarrador se ha ido evidenciando en los diferentes medios de comunicación desde aquel mes de marzo cuando el Gobierno Nacional declaró la Emergencia Social, Económica y Ambiental ocasionada por un virus denominado Coronavirus Covid-19, desde ese momento se prendieron las alarmas ante esta calamidad sanitaria donde la Organización Mundial de la Salud lo declaró como una pandemia, desde entonces la población entendió que estaría potencialmente expuesta a este virus. A partir de este momento el estilo de vida tomó un rumbo inesperado, algo que quizás nunca se pensó vivir.

La inoportuna pandemia que atacó sin piedad la economía encontrando un déficit en la caída de los mercados, ha sido un golpe fuerte para la agricultura campesina.

El coronavirus y su mal momento para el campo, es una realidad indiscutible convirtiéndose en un gran desafío para los cultivadores que trabajan en medio de esta emergencia sanitaria garantizando aún así sus cosechas.

Este sector productivo que no ha sido inmune a los estragos del Covid-19, si bien, al conocerse como sus cultivos se están perdiendo y prácticamente se tienen que regalar, tal fue el caso de los campesinos de Boyacá quienes viven su propio drama con sus cultivos de peras, estas personas han manifestado que prácticamente lo vendido no da para recuperar lo invertido.

Ante esta coyuntura el Ministerio de Agricultura con el objetivo de asegurar la producción de alimentos, semanas atrás puso a disposición un crédito por $1 billón de pesos y así poder continuar produciendo con el objetivo de asegurar el abastecimiento de alimentos y proteger el empleo rural para poder revertir las finanzas.

“El programa de créditos dispuesto por el Minagricultura cuenta con muy buenas condiciones para garantizar la producción agropecuaria y el abastecimiento de alimentos y hacerlo con una visión de mayor plazo para dar comodidad, sobre todo ante una emergencia de esta naturaleza, garantizarles el ingreso a los campesinos de nuestro país y que ellos puedan llegar a las distintas centrales de abasto para proveer los alimentos que se demandan en el país”, así lo indicó el Presidente de Colombia Iván Duque para el mes de marzo.

Pese a la privación del aislamiento, también se ha duplicado la necesidad de sobrevivir, el hambre y las deudas que no dan espera, esto hizo que el gobierno Nacional permitiera la reactivación de ciertos sectores de la economía acatando los respectivos protocolos de bioseguridad, sin embargo el cierre de restaurantes, asaderos y demás establecimientos de comida, les paso cuenta de cobro a los productores que hoy se encuentran gravemente afectados.

Esto es un panorama algo agobiante que viven hoy en día aquellos quienes su único sustento de vida proviene del fruto más amado y anhelado, ese que se cosecha con esperanzas en medio de las tierras y el campo y que a la vez se convierte en una situacina agobiante lleno de desespero y tristeza que, del mismo modo afectó a los transportadores de alimentos, pues algunos camioneros se abstienen a trasladar los productos por miedo a ser contagiados.

Este el drama que vive toda una familia campesina que sin abrirle las puertas al coronavirus, este, a  fuerza ingresó por la ventana sin piedad.

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