El puente está quebrado

Ayer, se desplomó el puente Los Grillos en la vía Sogamoso-Aguazul, en el sector conocido como La Cusiana, en la ruta Bogotá-Villavicencio. Esta vía estaba funcionando como ruta alterna al Llano, debido a los derrumbes que se presentaron el jueves pasado como consecuencia de los temblores en el centro del país. Gracias a Dios, no se reportaron víctimas. Las autoridades recomiendan ahora, tomar como ruta alterna por el Sisga, mientras Invías ejecuta obras de mitigación, instalando bolsacretos para proteger los estribos y evitar que la socavación siga avanzando.
El gobernador del Casanare solicitó al Gobierno y a quien le corresponda, realizar “con urgencia los reparos para la transversal de Cusiana, establecer las medidas para conservar la Vía del Sisga y la Vía al Llano y bajar los precios de los tiquetes a Casanare…”, solicitudes que suenan razonables frente a una emergencia de este calibre, que pone en dificultades la economía de la región y del país básicamente, porque extiende las rutas que deben seguir los transportadores que llevan las mercancías de un lado a otro del país, incrementando los precios de los fletes y, por ende, de los productos. Y con el precio actual de la gasolina, nadie quisiera incrementar las rutas a recorrer, por eso suena paradójico que el burgomaestre no haya solicitado una investigación a los entes de control.
Pero lo que es más inquietante frente a este caso, es ver cómo, sin que se presente ninguna situación extraordinaria a nivel sismológico o de seguridad, los puentes en nuestro país, colapsan. Y sí, es necesario encontrar responsables, porque para pensar en el futuro y ver hacia adelante, no solo se deben tomar medidas legales frente a los hechos, también debemos corregir las falencias actuales para evitar que hagan parte de los nuevos desarrollos o construcciones y así, evitar que estas situaciones sigan ocurriendo.
Es hora de que la Fiscalía realice una verdadera investigación que permita establecer si la responsabilidad en el continuo colapso de puentes en nuestro país, obedece a que los ingenieros que los construyen no están correctamente preparados, lo que haría necesaria una intervención a nivel universitario para establecer cuáles son las fallas o falencias en la educación y comenzar lo antes posible a subsanarlas. O si es responsabilidad de los constructores, quienes por economizar en materiales y obtener mayor ganancia en la obra, reducen la calidad de éstos, lo que a su vez, reduce la garantía real de la obra, actuación que debería traer para ellos consecuencias legales y económicas bastante drásticas.
Los interventores también deben ser investigados, para definir por qué no actuaron al descubrir las malas prácticas de los constructores, o si fue que no las descubrieron. Con eso establecido, si el colapso se presentó por falta de una investigación completa y bien hecha que permitiera detectar las fallas o si tuvieron motivos para hacerse los ciegos, sordos y mudos, lo que debería acarrear sanciones económicas y legales.
Definir responsabilidades y establecer cómo subsanarlas, es lo único que nos permitirá corregir estas fallas. No podemos continuar viendo cómo se caen nuestros puentes y seguir pensando que es cuestión de mala suerte. Llegó la hora de actuar, averiguando por qué el puente está quebrado y con qué lo curaremos, pero de manera definitiva.




