Opinión

El reto de la educación virtual

Diana María Castillo Trujillo

Comunicadora Social – Esp en Política, Cultura y Educación – Master en Dirección de Recursos Humanos.

Es simple: es un reto para la educación virtual, enamorar a quienes aún sienten que un aula de clases, es la mejor alternativa. Hace años, cuando empezó la UNAD con esta modalidad a distancia, y poco a poco fue implementando la educación virtual, no entendía como podría aprender de manera autónoma desde un computador. No hallaba la manera de digerirlo y aplicarlo a mi día a día. Necesitaba trabajar, era mamá y tenía una vida allá afuera, y las clases presenciales solo detenían mis deseos de ser profesional, de tener en mis manos ese título de «Comunicadora Social». He amado mi profesión con mi vida, pero estudiar de esa manera, no me llamaba la atención. Una vez un amigo, me dijo que no era lo mismo el aprendizaje cotidiano, al que recibías por medio de un computador, y menos que iba a ser de calidad. Yo pensaba para dentro de mí, que todo era posible, mientras tú definieras tus propias metas y qué tanto empeño le podías poner, ¡Y lo logré! Le debo a la modalidad virtual mi profesión, mi especialización y mi maestría. Solo puedo sentir orgullo de ver cómo día a día se implementa más esta modalidad como algo relevante y necesario. “Debemos reinventarnos”, me dijo ese amigo años después y es verdad: no podemos satanizar la educación a distancia o virtual porque tiene muchas ventajas. Nos da comodidad, flexibilidad, nos reta y nos permite ser más autónomos.

Hay varios temas que debemos desglosar; el primero, sabemos que no existe conectividad de calidad ni gratuita para el sector rural. Por esto, es un gran reto para el Gobierno nacional de la mano de Ministerio de Educación y Ministerio de Tics lograr una conexión virtual con tales sectores. Segundo, los profesores que no se acostumbran ni adaptan a la tecnología, les cuesta y les atropella. Es un reto, sí; pero esta pandemia nos redujo a eso, a comprender que existe la educación en otra modalidad y hay alternativas para aprender de calidad, sin perder el semestre y tiempo que es tan valioso. Lo podemos lograr. Hago mi invitación a esos docentes que le den el chance y no se cierren a la banda: que la enseñanza es un arte de trasmitir conocimiento, sea desde un salón de clase o desde un computador. No obstante, no deja de ser preocupante, que a estas alturas, existan jóvenes, niños y/o personas, que no cuenten con un medio de conexión y menos con internet de calidad. Insisto, sin duda, que el verdadero reto de la educación virtual es enamorarnos, reinventarnos y llevarnos a otros niveles educativos, jamás pensados.

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