Ibagué, a sus 476 años: formación, talento e industria musical, los grandes retos de la Capital Musical de Colombia

En el marco de la celebración de los 476 años de Ibagué, la jornada académica de Ibagué Suena a Música abrió un espacio para reflexionar sobre los desafíos y las oportunidades de la ciudad como Capital Musical de Colombia. Académicos, artistas y estudiantes coincidieron en que el mejor regalo para la capital tolimense sería fortalecer la formación, la identidad cultural y la industria musical.
Durante el encuentro, James Fernández, rector del Conservatorio del Tolima, destacó la necesidad de articular la educación musical con la creación, la producción y las dinámicas económicas del sector.
“Es importante […] que la formación sea el centro, que dinamice y genera sinergia a todos los procesos, tanto de formación como de producción”, señaló Fernández, al referirse a la consolidación de una industria musical sostenible.
El directivo también resaltó el potencial del Conservatorio para contribuir a la profesionalización de músicos y atender las necesidades de formación artística del país.
Fruko destacó la identidad musical de Ibagué
Por su parte, Julio Ernesto Estrada, conocido como el maestro Fruko, referente de la música colombiana y líder de Fruko y sus Tesos, resaltó el vínculo de los ibaguereños con esta expresión artística.
“El corazón y en el alma de los ibaguereños se lleva la consigna de tener la música como emblema de vida”, manifestó el músico.
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La perspectiva de las nuevas generaciones también estuvo presente. Iván Ramos, estudiante de violonchelo del Conservatorio y oriundo de Sincelejo, destacó la importancia de impulsar la economía musical y generar oportunidades para quienes se preparan profesionalmente.
Las reflexiones dejaron un mensaje central: preservar la tradición musical de Ibagué requiere fortalecer la educación, promover la profesionalización y crear oportunidades laborales para artistas, docentes y estudiantes.
En sus 476 años de historia, la Capital Musical de Colombia enfrenta el reto de convertir su legado cultural en desarrollo económico y nuevas posibilidades para las próximas generaciones.





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