La sensatez que trae la independencia

Después de la negativa que dio la Fiscalía a la solicitud presidencial de suspender las órdenes de captura de ocho integrantes del Clan del Golfo y ocho integrantes de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada, queda en evidencia que conservar la independencia de poderes en nuestro país, en todos los gobiernos, es indispensable. Dicha independencia ofrece una mayor probabilidad de encontrar otra mirada frente a las diversas situaciones que se presentan y, sobre todo, de tener mayor distancia amparados en la ley, ante las decisiones que toma el gobierno de turno.
Según manifestó el ministro del Interior Alfonso Prada, la solicitud de suspensión de las órdenes de captura se hizo con base en la Ley 2272 de 2022, creada para darle contexto y norma a la ‘paz total’, que parece ser la principal herramienta del gobierno Petro para dejar a delincuentes de alto nivel fuera de la cárcel, lo que les permitirá negociar con ellos y acercarlos a la ‘paz total’.
Pero, para que estas decisiones cuenten con mayor respaldo por parte de los ciudadanos, es importante que las “ías” (Procuraduría, Personería y Fiscalía), estén dirigidas por personas que sean independientes al gobierno, lo que les permitirá hacer su trabajo basados en la ley y demostrando su claro compromiso con el país. Esto se puede lograr porque los candidatos no salen directamente del presidente de turno o del partido de Gobierno, sino de listas propuestas por diversas corrientes políticas. La forma en que se elige el fiscal, fue modificada en el Proyecto de acto legislativo 03 de 2021 y permitió que, aunque la elección del cargo es hecha por el presidente de la República, se hace de una terna presentada por la Corte Suprema de Justicia, confiando así en que se hayan tenido en cuenta para su elección, como debe hacerse en todos los casos para cargos públicos, personas idóneas y altamente capacitadas que quieran dar lo mejor por y para su país.
Esta independencia en los cargos de vigilancia y control es la que hace sentir mayor confianza y tranquilidad frente a las decisiones que se respaldan en cada uno de los gobiernos, porque hace pensar que su aprobación procede de un verdadero conocimiento de la ley, no del necesitar congraciarse con el jefe para agradecerle los favores recibidos.
Infortunadamente, no ocurre lo mismo con los ministros, quienes son de la corriente política del presidente, porque es necesario que estén de su lado, que jueguen en su equipo, para que trabajen de su mano cumpliendo a los electores todas las promesas que hicieron en campaña… y más. Esto es lo que, al parecer, hace el ministro de Justicia Néstor Osuna, al proponer un proyecto de ley para descongestionar las cárceles, facilitar la detención domiciliaria y la libertad de quienes reparen a las víctimas y tengan buena conducta, permitiendo a algunos, incluso, salir en el día a trabajar y volver en la noche, con el objetivo de ir facilitando la resocialización. Esta propuesta me lleva a pensar ¿Quién o qué empresa querrá contratar a un prisionero o a un condenado, independiente del delito cometido? Para lograr esto, el Ministerio debe tener un gran equipo que, no solo se encargue de que los condenados regresen cada noche a sus celdas, también debe estar en capacidad de hacer un acompañamiento sicológico tanto al convicto como a la empresa que lo acoge, para lograr una efectiva resocialización, además de la aceptación de su condición por parte de la empresa y sus empleados, porque no será nada fácil para él presentarse en cualquier lugar e informar su lugar de vivienda, o compartirlo con sus compañeros de trabajo.
Como vemos, la independencia de poderes nos ayuda a aterrizar más las ideas, porque hacerlas realidad puede no ser tan sencillo como se espera cuando éstas nacen.




