Las nuevas del cambio

Este gobierno se encarga semana tras semana, de que nuestra capacidad de asombro no se congele o, mejor aún, de que no nos aburramos con cada ‘grandiosa’ idea. La semana anterior, el gobierno tomó dos grandes decisiones: dejó a Daniel Quintero, el exalcalde de Medellín que tiene 43 procesos pendientes por presunta corrupción, al frente de la Superintendencia Nacional de Salud y designó a Jorge Iván Ospina, exalcalde de Cali imputado por dos delitos, como interventor de la Nueva EPS.
Las decisiones son absurdas, básicamente por el prontuario de los implicados, cuyas investigaciones se basan en el mal uso de recursos públicos. Sin embargo, eso en el ‘Gobierno del cambio’ no tiene mayor importancia, desde que los escogidos sean seguidores del proyecto político que tiene las finanzas del país en su peor momento, básicamente porque lo importante es hacer lo que sea necesario para tomar recursos que tendrá que pagar el próximo gobierno… O el siguiente, en caso de que sea “el heredero” el que ocupe la Casa de Nariño.
Pero las cosas por cuestionarle a este gobierno, no quedan allí. Llevamos semanas escuchando que hay amenazas contra la vida de Paloma Valencia y Abelardo de La Espriella, quienes recibieron ante los ojos de todos, coronas fúnebres amenazantes. Aunque no debiera sorprendernos, ni el presidente Petro ni sus ministros se han pronunciado frente al caso, a pesar de que tenemos el antecedente del magnicidio de Miguel Uribe Turbay a cuestas. Sin embargo, como nada ni nadie puede superarlos, el mismísimo Gustavo Petro salió a decir que la CIA tiene datos sobre un posible atentado a Iván Cepeda y ahí sí, convocó a una Junta de Seguridad Conjunta extraordinaria. Este actuar evidencia que, para este gobierno, los candidatos son de diferente categoría. ¡Qué mal ejemplo!
Lo curioso o mejor, lo vergonzoso del hecho, es que el propio ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, aclaró que trasladaron la información que tenían sobre las amenazas a Cepeda a los Estados Unidos, en el marco de la cooperación internacional, dando a entender que el Gobierno Trump no tenía la menor idea de lo que le estaban hablando, lo que complementó aclarando que hay mil millones de pesos como recompensa por información sobre todo aquel que quiera atentar contra un candidato presidencial.
Ante las declaraciones de Sánchez, el candidato Iván Cepeda escribió en sus redes sociales “Interesante cómo se presenta esta noticia: claramente se orienta a negar que exista amenazas o planes de muerte en mi contra. Así tratan la información sobre asuntos tan graves”. Lástima que a él no le parezcan graves las amenazas de muerte contra otros, dejando ver cuáles serán las prioridades de su gobierno, indicando que, aquel que no sea de su corriente política, no ameritará interés.
Y, como cierre con broche de oro, en medio de gorra y gafas oscuras en recinto cerrado, el presidente usó su consejo de ministros para criticar a Shakira, demostrando su sordera y falta de comprensión. El mandatario dijo que la artista le “sacó la chispa” por cantar “las mujeres no lloran, las mujeres facturan”, porque “el cuerpo no se vende, ni por poquito, ni por mucho”, evidenciando que ni siquiera prestó atención al mensaje central de la canción, enfocado en la resiliencia y la superación de la mujer cuando ha sido traicionada.
De nuevo, el presidente no defrauda en sus decisiones erradas, ni en sus comentarios inapropiados. Cada cosa que hace tiene el firme objetivo de dejar huella en los colombianos. Infortunadamente, cada vez con mayor vehemencia, la huella que deja va por el camino errado, lo que es bastante triste.




