Historias

Los Anaqueles de la Infamia

Sandra Liliana Pinto Camacho

Ingeniera Industrial PUJ & Administradora Hotelera AH&LA

“Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía.”

– Séneca

Cuando un joven austriaco arribó a Munich en mayo de 1913 evadiendo el deber de prestar servicio militar en su país natal, contaba con tan sólo unas pocas monedas que le restaban de la herencia dejada por su padre por lo que encontró en la pintura la forma de subsistir con no pocos apremios.

La Primera Guerra Mundial[i] sería el detonante que transformaría a un Adolf Hitler de tan sólo veinticuatro años en el Führer[ii] alemán que provocaría la Segunda lidia, “arrastrado por un antisemitismo político cada vez más despiadado promulgado por la extrema derecha y que se filtró en la jerarquía militar durante los dos últimos años de la primera guerra mundial[iii].”

En la que ha sido llamado La Carta Geimlich[iv] (por tratarse del apellido del destinatario), Hitler, diez meses después de finalizada la I Guerra Mundial, desarrolló aspectos fundamentalistas sobre la “cuestión judía” basándose según él en hechos (no emociones) que le permitían afirmar sin sonrojarse, que “el judaísmo es absolutamente una raza y no una asociación religiosa” o que los judíos responden al estereotipo de “acumuladores de riqueza” como un paso hacia la conquista del mundo a través del dinero.

Su posición acorde con la extrema derecha lo llevaría a afiliarse en 1919 al Partido Obrero Alemán[v] el cual lideraría a partir de 1921 y cuyas acciones extremas lo llevarían a la cárcel en 1923 permitiéndole perfeccionar su discurso antisemita el cual expuso extensamente en su libro Mi lucha[vi], el cual escribió durante los ocho meses que permaneció en prisión.

El adecuado manejo de la propaganda nazi dirigida por Joseph Goebbels desde su cargo de Ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich y la famosa oratoria de Hitler ahora autoproclamado Líder y Canciller Imperial (Führer und Reichskanzler), llevarían al Wehrmacht (fuerzas armadas de la Alemania Nazi) a cometer las más atroces barbaridades en contra de los judíos, enmarcadas en el salvajismo de una Guerra Mundial.

Son los pensamientos de odio que se vuelven discurso los que originan las guerras, algunas lejanas otras más cercanas, despertando la bestia que el ser humano lleva en su interior, llevándonos a realizar los actos más despreciables de los que somos capaces.

Alegoría del tiempo gobernado por la prudencia, Tiziano, 1565 – 1570.

El miércoles 30 de noviembre el presidente Gustavo Petro traería a la memoria uno de los episodios más monstruosos ocurrido en nuestro país y que se conocería como la masacre de Ituango ocurrida en los corregimientos de La Granja y El Aro en Antioquia, la primera el 11 de junio de 1996 y la segunda entre el 22 y el 31 de octubre de 1997.

En cumplimiento de la sentencia “Las Masacres de Ituango vs. Colombia” de 2006 en la que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó al Estado colombiano, el presidente Petro, nombrando una a una a cada víctima, les pidió perdón diciéndoles: “En nombre del Estado les pido a las víctimas perdón. El Estado colombiano reconoce que los muertos no eran enemigos de nadie, era gente humilde y trabajadora, que los mataron porque sí, por designio del poder, y que en sus muertes, en La Granja y en El Aro, estuvo el Estado presente, fue cómplice del asesinato. El Estado a través de funcionarios públicos pagados con los impuestos de toda la sociedad colombiana ordenó matar y quiso ocultar los autores dentro y fuera del Estado de ese asesinato”.

Las masacres ocurrieron durante el periodo en que Álvaro Uribe Vélez era Gobernador de Antioquia[vii] siendo Pedro Juan Moreno Villa su Secretario de Gobierno.  “Desde ese cargo y en medio de grandes polémicas nacionales e internacionales, (Pedro Juan Moreno) impulsó las llamadas cooperativas de seguridad y vigilancia privada, Convivir, organizaciones que, tal como lo ha probado tanto la justicia ordinaria como la justicia transicional, sirvieron de fachada al paramilitarismo. Su enconado odio contra la izquierda se convirtió  en un ejemplo del pensamiento de derecha en el país[viii].”

Pedro Juan Moreno Villa moriría en febrero de 2006 en un accidente aéreo en la zona de Urabá junto con su hijo Juan Gilberto lo que durante una audiencia pública sería desmentido por el general (r) Rito Alejo del Río quien en el 2010 afirmaría que fue asesinado por lo que en 2016 el fiscal general de la nación compulsaría copias para investigar a Álvaro Uribe Vélez por la muerte de su funcionario.

Dos años después, en el 2018, la Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín también compulsaría copias ante la Fiscalía General para que se investigara la presunta participación y conocimiento del expresidente Álvaro Uribe Vélez en las masacres del municipio de Ituango[ix]. “La gobernación de Antioquia y sus funcionarios más altos patrocinaron las Convivir que fue el apoyo de los particulares a las Autodefensas, es decir, las ayudaron con sus actuaciones positivas o negativas, permitieron y patrocinaron el desarrollo de tales organizaciones y de los delitos que ellos cometieron. Ello se tiene que investigar y juzgar… existen suficientes elementos de juicio conforme lo expresado en esta decisión que probablemente comprometen la responsabilidad penal de varias personas como el gobernador de Antioquia de ese entonces Dr. Álvaro Uribe Vélez, del comandante de la Cuarta Brigada de la época el general, Carlos Alberto Ospina (…) al igual que el comandante de la policía de Ituango, Carlos Emilio Gañán”, dice el fallo del Tribunal.

A pesar de que existen suficientes elementos de juicio para responsabilizar al expresidente Uribe tanto por las masacres de Ituango como por el asesinato de Pedro Juan Moreno Villa, no tuvo ningún reparo en publicar en su cuenta de twitter tan sólo un día después de que el presidente Petro pidiera perdón a las víctimas: “¡Y qué pasa con las otras 88 (Aproximadas) masacres denunciadas, ocurridas en Antioquia, entre 1995, 96 y 97! Estábamos en Apartadó en seminario de negociación y FARC asesinó a 28 campesinos que se transportaban para el trabajo. Allá llegamos, también denunciamos, pero todo olvidado[x]”.

Twitter – Álvaro Uribe Vélez

Así como el discurso de Hitler elevaba los más oscuros sentimientos en contra del pueblo judío, resulta imposible alimentar el anhelo de una paz total cuando se siguen escuchando discursos de odio hacia la guerrilla venidos de quien no tuvo reparo en utilizar todos los medios para conseguir su exterminio como fin.

Las guerras desencadenadas por estos caudillos han sido atroces en ambos casos y la impunidad sobre el dolor causado, flagrante.  Si el recuerdo de todo hombre es su literatura privada[xi], la escrita por estos personajes permanecerá guardada eternamente en el deshonroso anaquel de la infamia.

[i] Entre 1913 y 1919.

[ii] Líder, jefe, caudillo, conductor.

[iii] Enciclopedia del Holocausto, Adolf Hitler y la I Guerra Mundial, Serie I Guerra Mundial, Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos.

[iv] Escrita en 1919 fue descubierta 70 años después y hoy permanece en el Museo de la Tolerancia de la ciudad de Los Ángeles.

[v] DAP, del alemán Deutsche Arbeiterpartei.

[vi] en alemán, Mein Kampf.

[vii] Álvaro Uribe Vélez fue Gobernador de Antioquia entre el 1º de enero de 1995 y el 1º de enero de 1998.

[viii] El cuestionado político que hoy tiene en apuros al expresidente Uribe, Verdad Abierta, 27 de enero de 2016.

[ix] https://www.elheraldo.co/colombia/tribunal-de-medellin-pide-investigar-uribe-velez-por-masacres-de-hace-20-anos-456446

[x] https://twitter.com/AlvaroUribeVel/status/1598293602077376513?s=20&t=jIk787TXpIdAY1pJvGuAdw

[xi] Aldous Huxley, escritor y filósofo británico, 1894-1963.

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Un comentario

  1. Magnífico recorderis de actuaciones que aunque ya pasadas están basadas en la política del momento que dieron lugar al despertar de la bestia humana que varios dirigentes pretenden mimetizar de recursos razonables cuando en realidad ayer, hoy o mañana son animaladas aceptadas por sociedades degradadas por la ignorancia y el odio.

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