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Los Ángeles del piso 4 ala occidental del Hospital Federico Lleras Acosta – La Francia

Juan David Rincón Galindo

Comunicador Social y Periodista

Director Tolima Online

Siempre que hablamos de ángeles los asociamos a seres milagrosos que nos protegen de todo mal y peligro en el que nos podemos encontrar, ellos son quienes no nos desamparan ni de noche ni de día, el pasado 10 de junio, producto de mi contagio con Covid-19 me tocó salir de urgencia rumbo al Hospital Federico Lleras Acosta de La Francia para que revisaran mi condición médica pues se estaba presentando un problema respiratorio y un tema cardíaco que a muchos nos les gustaría vivir.

Son las 9 am, llego a urgencias y de manera inmediata me aborda mi primer ángel quien de inmediato me ordena un electro cardiograma y una placa de tórax, como quien dice «algo no está bien»; a sala y empezamos con exámenes, droga, controles, llamadas, nuevos chequeos, más medicamentos, más ángeles y por ende más preocupaciones para mi por todo lo que estaba viviendo, mucho más cuando tan solo hace un par de horas estaba tranquilo y llevando el covid con relativa calma.

Finalmente la decisión no puede ser otra a hospitalizado por riesgos respiratorios y cardiacos entre otros, ahí se empezaron a multiplicar por miles los ángeles que llegaron a mi vida, personas que sin conocerlas y sin importar su creencia religiosa ponían mi salud en sus oraciones, creando cadenas de oración y de buena energía, miles de mensajes al celular y a las redes sociales con su aliento y preocupación por la situación que estaba viviendo, pero que decir de los ángeles del cuarto piso ala occidental del Federico, quienes pasaban muchas horas pendientes de mis cuadros febriles, luchando contra una enfermedad que es muy traicionera y que no existió un minuto en el cual no sintiera su presencia y su palabra de aliento.

Para todos los que me conocen saben lo que me apasiona el fútbol, escuchar a mis compañeros de la Unidad Deportiva en la Emisora Cultural del Tolima enviándome sus buenos deseos y contándonos cómo jugaba el Tolima ante Equidad en el Manuel Murillo Toro era un bálsamo en una situación muy compleja, después ver el partido de Colombia ante Ecuador con tres de mis ángeles mientras sacaban un espacio de tiempo para hacerle fuerza a la tricolor y ese grito de gol en el cuarto piso creo que pasará a la historia.

Son tantas cosas por las que hoy debo dar las gracias con un proceso de recuperación bastante adelantado y en el cual seguimos trabajando, que no quiero que se me pase nadie y si es así no es por olvido, a todo el personal del Hospital Federico Lleras Acosta desde el gerente Luis Eduardo González hasta la señora que me llevaba más pan (delicioso) todos los días, las enfermeras, los médicos, terapeutas, a Leidy mi compañera de universidad, a mi prima Piedad que estuvo más que pendiente durante mi hospitalización, a mis amigos que siempre estuvieron pendientes, Diana, Yezid, Paco, Fabio, Alex, Rodrigo, Jaime, Edwin, Jorge, Gustavo, José Alonso, Ricardo, Alejandro, Doña María Nelsy, Don Héctor, Ernesto, Guillermo, Edgar, Luis Fernando, Paula, Chelo, mis colegas de ACORD, mis compañeros de Indeportes en cabeza de Alexander Castro, mis compañeros de Tolima Online, mi familia y todos esos seres anónimos que estuvieron y siguen estando ahí todos los días con sus mensajes de aliento y optimismo, a todos ustedes que son mis ÁNGELES UN MILLÓN DE GRACIAS es poco con todo lo que hicieron por mi con sus oraciones y buena energía, como dicen por ahí «en la enfermedad y en la cárcel se conoce quienes son tus amigos», pues yo los reconfirme a cada uno de ustedes.

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