Mauricio Lizcano fija postura sobre el fracking: “Primero el agua, luego la decisión”

El precandidato presidencial Mauricio Lizcano definió su posición frente al polémico tema del fracking en Colombia, dejando claro que su prioridad será siempre la protección del recurso hídrico y el cumplimiento riguroso de criterios técnicos y ambientales antes de permitir cualquier tipo de explotación no convencional de hidrocarburos.
“El fracking debe hacerse en zonas donde no haya acuíferos o donde no se ponga en riesgo el agua”, afirmó Lizcano, al insistir en la necesidad de evaluaciones estrictas y el uso de estándares internacionales que garanticen la seguridad de las comunidades y el medio ambiente.
Aunque no descartó por completo el uso del fracking, el precandidato aclaró que su visión es selectiva y responsable, más que expansiva. En ese sentido, mencionó como ejemplo el proyecto Vaca Muerta en Argentina, un yacimiento ubicado en la Patagonia, donde el fracking se ha concentrado en un área delimitada con altos estándares de supervisión. “Lo podríamos considerar como, por ejemplo, en el proyecto de Vaca Muerta en Argentina”, explicó.
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Lizcano recalcó que, bajo su eventual gobierno, la decisión sobre estos proyectos solo se tomaría después de comprobar la viabilidad técnica y ambiental, para garantizar la sostenibilidad del recurso hídrico y la tranquilidad de las comunidades cercanas.
“Sí, pero no en todas las zonas de Colombia”, puntualizó, en referencia a la posibilidad de permitir fracking solo en regiones que cumplan con criterios técnicos específicos y estén alejadas de zonas de recarga hídrica o sensibles ecológicamente.
El precandidato también subrayó que esta postura busca generar certidumbre para el sector energético, pero sin comprometer la integridad ambiental ni la salud de los ciudadanos. “Primero el agua y la viabilidad técnica; luego, si corresponde, la decisión sobre proyectos, con control y vigilancia ambiental”, concluyó.
La declaración de Lizcano se da en un contexto de debate nacional sobre el modelo energético del país, en el que sectores ambientalistas, comunidades y la industria petrolera han chocado por el futuro del fracking y su impacto a largo plazo en los territorios.




