Nos llegó la hora de coger la sartén por el mango

Se activa el cotarro electoral y para más de 38 millones de colombianos, se nos presenta una bonita posibilidad de hacer algo positivo por el país. Estamos ADPORTAS, de elecciones legislativas y el 13 de marzo, debemos elegir, 108 senadores y 188 representantes, para el período comprendido 2022-2026.
Hay candidaturas a borbotones, unas serias, bien fundamentadas, coherentes, congruentes y otras a granel, llenas de promesas demagógicas para capitalizar ingenuos e incautos. Es por eso, que es preciso y necesario; que nosotros los electores, aprovechemos la coyuntura de tener el balón en nuestra cancha, para que a través de un ejercicio ponderado, utilizando la sabiduría, el discernimiento, el análisis crítico, bien concienzudo y razonado, libre de presiones mediáticas, sin emociones y apasionamientos, sepamos y podamos diferenciar, entre una propuesta viable, sustentable y una simple promesa baladí, ilusoria y banal. La propuesta sólida se soporta en un proyecto bien elaborado, bien diseñado, bien concebido. La simple promesa, no deja de ser mas que un canto de sirena o un saludo a la bandera.
Dicen los entendidos y los expertos, que en el año 2022, se debe dar el resurgir en diversos campos, tales como: el de la seguridad, la salud, la educación, el agro, la paz, el empleo y todo lo concerniente con la activación de la economía; entre otros temas. Indudablemente, que es una gran verdad, y es por ello que debemos ser muy cuidadosos, sumamente talentosos, al momento de depositar nuestro voto, para elegir a quienes van a decidir la suerte de nuestro sufrido país.
Debemos analizar a los aspirantes con lupa y auscultarlos con fonendo, para poder enfocarnos y decidir acertadamente y no botar el voto. Si nos equivocamos en la elección, lo sufriremos y lamentaremos durante cuatro años. El proceso que se avecina es de gran trascendencia, magnitud envergadura y relevancia. Está en juego el futuro del país. Por consiguiente, amerita que hagamos un estudio detallado y pormenorizado a los perfiles de los aspirantes, revisemos exhaustivamente sus hojas de vida, indaguemos sobre sus antecedentes y experiencias, ya que la labor que van a desempeñar, es tal vez, la de mayor importancia para la nación y todos los habitantes. Aprendamos a diferenciar, entre un político de profesión, la cual es muy sagrada y un politiquero de ocasión, que no es más que un vulgar usurpador y timador. Entendamos con bastante claridad, que un congresista, debe tener sólidos conocimientos sobre legislación por cuanto una de sus principales funciones, radica en la elaboración y la aprobación de las leyes que rigen un país.
Así las cosas, recordemos que hay un adagio, muy popular, el cual reza, que las oportunidades no están a flor de piel, son escasas y no se presentan a cada instante, por consiguiente, históricamente estamos frente a una gran oportunidad de oro. No la desaprovechemos y hagamos valer el poder que nos confiere la constitución, la ley y la democracia.
Por las consideraciones expresadas, se requiere que toda la población en general, actúe con suma responsabilidad, con espíritu crítico y de opinión, para que podamos acertar en la escogencia de los candidatos, que realmente ameriten condiciones en su aspiración, de representarnos eficaz y eficientemente, en el próximo congreso. De mi parte, yo inclino la balanza para apoyar dos prospectos, que en los momentos en que se les han delegado responsabilidades, demostraron su gran capacidad y conocimiento en el manejo de la cosa pública. Para el senado, deposito toda mi plena confianza, en el Dr. OSCAR BARRETO QUIROGA, sabiamente exaltado por el ilustre periodista, Andrés Currea, como el hombre “DEL HACER”, y quien fuera gobernador en dos oportunidades, con un excelente balance en su gestión; y para la cámara, apoyaré a la Dra. DELCY ESPERANZA ISAZA, excaldesa de Rioblanco , que fue considera en su época, una de las mejores funcionarias del departamento y una digna representante, de las aguerridas mujeres del sur del Tolima.
Terminando me parecen muy apropiadas para la época, unas palabras del ilustre escritor EDGAR ALLAN POE, quien recomendó lo siguiente: “CREE LA MITAD DE LO QUE VES Y NADA DE LO QUE ESCUCHES”.



