Polémica en el Tolima por millonario contrato cultural con fundación de reciente creación

Una nueva controversia sacude al sector cultural del Tolima, luego de que la diputada Yully Porras denunciara en la Asamblea Departamental un presunto uso desigual del presupuesto de la Secretaría de Cultura. Según la legisladora, más del 68% de los recursos destinados al sector se están invirtiendo en festividades, mientras que procesos culturales sostenidos y colectivos independientes quedan relegados.
El centro del debate es el contrato No. 1329 de 2025, firmado el pasado 26 de marzo por un valor superior a $1.700 millones con la Fundación Artística, Deportiva y Cultural 369 – Funcultura 369, una entidad que fue creada hace pocos meses. El objetivo del contrato es ejecutar actividades artísticas, logísticas y de animación en diferentes municipios del departamento, incluyendo servicios como luces, sonido, tarimas, hospedaje, alimentación y contratación de artistas.

La situación ha generado inquietud por los posibles conflictos de interés que rodean a la fundación beneficiaria. La representante legal de Funcultura 369, Julie Pauline Bedoya Bonilla, fue vista en 2023 participando en eventos políticos de respaldo al actual secretario de Cultura del Tolima, Alexander Castro. Bedoya también figura como presidenta de la junta directiva y firmante del contrato.
Además, en la misma junta directiva aparecen Jeferson Stiven Velandia Rondón (vicepresidente), Óscar David Castro Lozano, Fredy Julián Castro Angarita y Maritza Bonilla Trujillo, lo que ha encendido las alertas sobre posibles vínculos familiares o políticos que podrían haber influido en la adjudicación del contrato.
“¿Cuántos colectivos culturales podrían haberse fortalecido con ese dinero?”, cuestionó la diputada Porras. “No se trata solo de realizar eventos, sino de respaldar procesos que verdaderamente impactan las comunidades y generan transformación social”, expresó.
Aunque el contrato detalla la realización de eventos y servicios durante 2025, observadores han señalado que sus condiciones parecen adaptadas específicamente a Funcultura 369, dado su escaso tiempo de constitución y limitada experiencia.
Este caso reabre el debate sobre la urgente necesidad de transparencia, criterios de experiencia comprobable y participación equitativa en la contratación pública dentro del sector cultural del Tolima.





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