Presidente Iván Duque rompe equilibrio de poderes

El jefe de estado ha incurrido en un grave error político al defender a capa y espada al expresidente Álvaro Uribe Vélez, detenido en su domicilio por orden de la Corte Suprema de Justicia, en el marco de la investigación por soborno y manipulación de testigos.
Es muy grave para el estado social de derecho las declaraciones que en varios medios de comunicación ha realizado el mandatario de los colombianos, en sentido de criticar la decisión tomada por el alto tribunal. Duque, ha calificado este acto eminentemente jurídico, como una persecución política en contra del senador Uribe. Mensaje que, sin duda alguna, fractura la independencia de las ramas del poder público y hace una intromisión en un tema donde el presidente debe mantener prudencia y total respeto por las instituciones de la rama judicial del país.
Duque, se ha extralimitado en sus funciones, y sus declaraciones no son más que un aditivo altamente inflamable para la polarización del país, además de un total irrespeto por las decisiones judiciales de las instituciones legalmente constituidas y que actúan en derecho. No se puede desconocer un trabajo investigativo con miles de horas de grabaciones y cientos de testimonios que condujeron a los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, a tomar la decisión ya conocida luego del estudio detallado del acervo probatorio. Recordemos que la decisión fue unánime al interior de la Corte.
Nuevamente Duque, hace evidente su incapacidad para gobernar y para manejar asuntos y temas de altísima importancia para el país. No puede ser que, por ser el ungido por Uribe, la creación del expresidente, su mentor y patrocinador para llegar a la Casa de Nariño, se desborde en ataques a las cortes y atente contra la sagrada independencia de los poderes públicos.
Sin lugar a dudas se ha fracturado de gravedad el equilibrio de poderes, y se devela una profunda intención de control total, lo que sin temor a equívocos es un claro atentado a la democracia y una puerta de entrada a un totalitarismo, que se ha manifestado también, con la expedición de cientos de decretos durante la emergencia que no han pasado por el Congreso, ya que las sesiones virtuales imposibilitan su control político y de legalidad. La prueba de esto es que la Corte Constitucional ya ha tumbado varios de estos decretos presidenciales por carecer de legalidad y ser abiertamente inconstitucionales.
El presidente Duque, debe ser el presidente de todos. De todos los colombianos, de los que celebran la detención de Álvaro Uribe, cómo también de los que la lamentan. En la Constitución se proclama al presidente como el encargado de mantener la unidad nacional, esto indica que debe gobernar para todos sin distingo alguno, y sin sesgos, mucho menos políticos.




