Tragando algunos sapos

Finalizando la semana pasada fuimos testigos de un milagro: la aparición de los niños indígenas en la selva del Caquetá, después de 40 días de búsqueda. Indígenas de la Amazonía y soldados de las Fuerzas Especiales llevaron a feliz término la Operación Esperanza, que buscaba rescatar con vida a estos cuatro pequeños que sobrevivieron a la caída de una avioneta en la que viajaban con su madre y otros dos adultos, el pasado primero de mayo. En la búsqueda se perdieron cuatro de los diez perros que acompañaban la operación. Wilson, uno de ellos y que fue el que se encontró con los niños, está afectado físicamente, según dijeron algunos testigos. Como estos animales están entrenados para no abandonar a su compañero, su pérdida es confusa. Confiemos en que la naturaleza les dé otra oportunidad y no se los devore la selva, se lo merecen.
Pero, mientras vemos un milagro obtenido por el trabajo en equipo y la benevolencia de una fuerza superior, por otro lado, nos encontramos con una terrible realidad: en el cierre del tercer ciclo de negociaciones con el ELN, el acuerdo no incluyó cese de hostilidades. Esto quiere decir que el ELN puede continuar con las extorsiones y los secuestros a los que nos tiene acostumbrados al menos, por otros seis meses. Este proceso cada día nos recuerda más al llevado a cabo con las FARC, donde debimos “tragarnos algunos sapos”, para obtener una “paz estable y duradera” que nunca llegó, básicamente porque los principales actores del conflicto no estaban de verdad, comprometidos con el proceso.
Parece que el afán del gobierno por lograr la “Paz total”, nos pondrá de nuevo, en medio de una encrucijada que dividirá al país entre quienes quieren el resultado prometido a costa de lo que sea y aquellos que prefieren una verdadera justicia para todos, donde aquellos que han delinquido tengan que confesar sus delitos y reparar a las víctimas. Porque es claro que los beneficiarios de este proceso no deben ser solo los miembros del grupo armado, también deben serlo los ciudadanos de a pie al conocer la verdad, porque al final, son ellos quienes patrocinan con sus impuestos estas negociaciones.
Y aunque es cierto que lograr la paz es un proceso complejo, no podemos permitir que, nuevamente, queden cabos sueltos y tantas promesas incumplidas. Lo más grave es que el ELN ya sabe cómo se ejecutan las negociaciones para lograr lo que quieren, así que, lo más probable, es que obtengan lo mismo que obtuvo las FARC e incluso, mejoren el resultado. Aunque la cabeza de gobierno es diferente, el objetivo sigue siendo el mismo: destacar su proceso de paz. El expresidente Santos obtuvo el Nobel de Paz, ¿será que el presidente Petro va detrás de lo mismo?
No perdamos de vista las negociaciones en Cuba. Ya comenzaron las concesiones que, para quienes somos simples espectadores, no son muy apropiadas porque acercan a los delincuentes a la impunidad. No nos quedemos pensando, una vez más, que “El fin justifica los medios”. Necesitamos que, antes de tragarlos, los sapos hayan confesado todo lo que hicieron y entregado todo lo que obtuvieron en su vida ilícita. Después de eso, ya veremos qué se les otorga.