Opinión

Cinco señales de esperanza

Sara Moreno Ruiz

Sara Moreno Ruiz

Columnista Invitada

Vuelvo a escribir sobre el país que soñamos por varias razones. La primera es que el sábado pasado participé en un encuentro virtual de colombianos en el exterior con Juan Manuel Galán, director nacional del partido Nuevo Liberalismo. En él, Juan Manuel nos compartió su visión de país, de la cual destaco la necesidad de que todos los colombianos tengan la misma oportunidad de llevar vidas dignas. De ese encuentro salimos muy esperanzados.

Pero apenas unos días antes habíamos entrevistado a José Manuel Restrepo en El Destape, el canal de YouTube que tenemos con Sandra Pinto; amiga y colega en varios asuntos de familia. Con el ex ministro de Hacienda y Comercio,  hablamos de la necesidad de, en palabras de él, “despetrificarnos”. Dicho en mis palabras sería “la necesidad de dejar de criticar y buscar culpables en el gobierno de Petro todo el tiempo, y empezar a pensar en soluciones a los grandes retos que enfrenta el país”.

En esos mismos días leí una columna de Rodrigo Uprimny sobre la —esperemos que así sea— próxima aprobación de la jurisdicción agraria. Una medida que podría reducir la violencia rural, fortalecer derechos de propiedad, y facilitar la reforma agraria. Una buena noticia para el país.

Luego, como caida del cielo, tuve una charla con Marisol Rincón, edilesa de la localidad de Rafael Uribe en Bogotá. Por primera vez en mucho tiempo sentí que hablaba con alguien que compartía mi idioma, más allá del español que ambas hablamos: compartía mi convicción sobre la urgente necesidad de proteger a las madres.

Como si eso fuera poco, casi inmediatamente después de esa charla conversé con Álvaro Navas, abogado y profesor universitario, sobre la posibilidad de formular políticas públicas que promuevan una mayor participación de las madres en el mercado laboral, sin que se menoscabe su derecho a cuidar a sus hijos.

Todo lo anterior coincidió con un trino de Humberto de la Calle —quien tiene la poco común habilidad de juzgar al gobierno con sensatez—. Me gustaría citar aquí su trino:

“Su carácter de combatiente nato (se refiere a Petro) a veces ensombrece decisiones razonables. La ida a China, al revestirla de gritos de combate, opacó algo que tiene lógica: apertura internacional y, de paso, corregir la desfavorable balanza comercial con ese país. Y la Consulta pudo ser presentada como una pregunta sensata: después del hundimiento de la reforma laboral, ¿quiere el cuerpo ciudadano darle curso? Esa iniciativa, en tono tranquilo, tenía lógica. Pero al teñirla de llamado a la guerra del fin del mundo, provocó la reacción que vimos.”

Todos estos eventos se juntaron como una señal para reiterar en esta columna mi deseo de ignorar a quienes buscan llamar nuestra atención haciéndonos creer que todo está perdido y que es por culpa de nuestros contrarios ideológicos o políticos.

A dejar de escuchar a quienes siembran miedo, división y desesperanza. A no regalarles nuestra paz ni nuestra energía, porque esa fuerza la necesitamos para construir; para imaginar, juntos, un mejor país. El país que soñamos.

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
  • https://virtual4.emisorasvirtuales.com:8190/live
  • Tolima Online