Creando jurisprudencia

Terminó una semana difícil para la justicia en nuestro país. Aunque la mitad del país está feliz con la condena a Uribe por fraude procesal y soborno en actuación penal, la otra mitad considera que la justicia no estuvo apegada a su definición. Es claro que empatar las dos posiciones no será posible, pero es imposible no mirar algunos aspectos que se dieron durante el juicio.
El primero es que la juez aceptó pruebas que se consiguieron por equivocación. Recordemos que las interceptaciones a Uribe Vélez, se dieron por error, porque se confundió el número del celular del excongresista Nilton Córdoba, quien era investigado por el caso del cartel de la Toga, con el número telefónico de Uribe Vélez. Esto significa que, quizás, de haber buscado una orden para interceptar a Uribe Vélez no la habrían conseguido, seguramente porque no habría motivo. Además, hay que tener presente que dichas interceptaciones violaron la confidencialidad ‘abogado – cliente’ y, al ser aceptadas en este caso, crean jurisprudencia que abre una puerta peligrosa hacia el futuro.
También es importante tener en cuenta que la juez aceptó como prueba las grabaciones que, con un ‘reloj espía’, hizo Juan Guillermo Monsalve, un exparamilitar condenado a 44 años de prisión recluido en ‘La Picota’ por secuestro extorsivo y principal testigo del caso. Grabaciones que, al parecer, estaban editadas, según dijo la defensa, pero la juez no pudo comprobarlo. A pesar de eso, las aceptó.
Tampoco podemos perder de vista las declaraciones dadas en el juicio por Óscar Monsalve Correa, padre de Juan Guillermo Monsalve, quien era mayordomo en la Hacienda Guacharacas, propiedad de los hermanos Uribe Vélez. Monsalve Correa aclaró que nunca vio acciones delictivas en la hacienda y que Iván Cepeda lo buscó a él y a su familia, para ofrecerles beneficios a cambio de declarar contra el expresidente: asilo en otro país, primero la familia y a los quince días Juan Guillermo, a pesar de que ya cumplía sentencia. Además, Cepeda les entregó $ 1200000 mensuales durante tres meses, que, según dijo, apenas alcanzaban para cubrir arriendo y alimentación en Bogotá.
¿Se imagina a dónde puede llegar la justicia si ignora la verdad, la realidad? ¿Si ignora la evidencia que se presenta frente a sus ojos? Esperemos que todas estas acciones que hoy perjudican a una persona, no sean el motivo para que la justicia pierda su santo nombre. Mientras tanto, después de ver la justicia en acción, espero que sí llegue el día en que Ernesto Samper sea condenado por el Proceso 8000; Santos por el caso Odebretch y, Gustavo Petro, por la violación a los topes de su campaña, tres casos que se han dado en las narices de todo un país y han quedado en la total impunidad.
¡Ah! Y recordemos que el caso Nicolás Petro apenas empieza. Así lo demuestran las pruebas que llegan a manos de la opinión pública, gracias a que Vicky Dávila las revela. Confiemos que nada deteriore este proceso que, parece ser pan comido, debido al origen de las pruebas: la exesposa de Petro Burgos. Amanecerá y veremos.



