Matador, siendo matador

Las maneras que tenemos en este país de hacer política y ahora, según algunos, humor, cada vez son más denigrantes, menos humanas y deberían ser sancionables. Infortunadamente, en Colombia no pasa nada, no sólo porque la justicia cojea tanto en algunos casos que nunca llega, sino también porque no hacemos nada contra los agresores y dejamos que todo pase, logrando que quede en el ambiente un halo de duda sobre un acusado, sin fundamento alguno.
Lo hecho por Matador contra la primera dama, Ana Lucía Pineda, es de quinta categoría, demuestra nuevamente, la mezquindad y la bajeza en su actuar. Esa publicación en redes donde la llama “ratita” y “pati raquítica” ¿era realmente necesaria? Si lo que quiere es saber dónde está lo recaudado o recolectado por la fundación de la primera dama o por qué no se ha ayudado en alguna región, ¿no es más correcto y acertado, enviar un derecho de petición a la Presidencia, esperar la respuesta y publicarla? ¿O es que no puede preguntar lo mismo sin improperios? Evidentemente no, porque por lo que se destaca el abusador de mujeres es por eso, por atacarlas y destruirlas, moral y físicamente, así como hizo en 2013 cuando cogió a su esposa de saco de boxeo.
O recordemos en plena campaña presidencial, cuando hizo una caricatura en la que comparaba a la candidata Paloma Valencia, con una paloma del maestro Fernando Botero. ¿Qué problema tendrá este Matador, con la figura femenina? ¿Cuál será el estándar de aceptación para el señor? ¡Pobre esposa! Vivir a su lado debe ser una zozobra diaria para ella, pensando si está en la talla que a él le parece la ideal o si debe reevaluar su alimentación para no salirse del molde y que el señor la coja por su cuenta…
Sin embargo, las preocupaciones políticas del señor son selectivas. Y lo digo porque en el caso de Verónica Alcocer no ha dicho nada. Nada por los cuatro años que fungió como primera dama sin serlo, según dijo el propio Petro; nada de los mil millones de pesos anuales que nos costaban el maquillador, el masajista, el fotógrafo, el estilista; nada de los viajes que hizo por el mundo a costa del erario y nada de la ausencia de misionalidad de la primera dama que, aunque no tiene cargo, todas las que la antecedieron tuvieron una misión: trabajar en favor de la niñez y Alcocer sólo se dedicó a trabajar en favor de ella misma, como ha quedado bien demostrado.
Por eso, no considero que lo que hizo contra la primera dama sea sólo misoginia. Realmente, lo que tiene el señor es rabia, porque ante el cambio de gobierno se quedó sin contrato y eso, indiscutiblemente, afecta. Porque no echemos en saco roto que el señor Julio César González, al que conocemos como Matador, tenía un contrato con el gobierno anterior por 18 millones de pesos mensuales, a través de RTVC, para hacerle caricaturas con contenido político a la Presidencia de la República. Y que se quedó sin trabajo en El Tiempo en 2023, cuando salió a la luz todo el escándalo por haber golpeado a su esposa, diez años antes. Es que nadie quiere tener en su nómina a un personaje que es la antítesis de los principios y valores que se promulgan.
Así que no crea sólo el cuento de la misoginia. Recuerde que, en esas esferas, no hay petrista gratis y todo lo que terminan haciendo es una retaliación contra lo que perdieron económicamente, no una manifestación en la defensa de principios y valores, que es lo que verdaderamente, este país necesita recuperar.




