Opinión

Doble rasero

Adriana Bermúdez

Adriana Bermúdez

Creyente en que con la verdad, todo se puede. Comunicadora social, Magíster en Administración.

Cali es una ciudad que necesita una verdadera intervención visual. No podemos seguir creyendo y queriendo que sus paredes, además de testigos, sean una muestra gráfica de lo negativo que ocurre en nuestra ciudad. No pido negar la historia, por el contrario, hay que escribirla, plasmarla, contarla para que permanezca en el tiempo y nadie la olvide, así no la repetiremos, pero querer que todo el proceso y, sobre todo, que lo negativo quede plasmado en cada paso que damos, no es la manera correcta de hacerlo. Estoy segura de que no es la forma en que queremos que la historia nos recuerde.

Nos indignamos, y con toda razón, porque en Tuluá un grupo de cadetes de la Policía decidió, para un evento cultural, vestir el uniforme NAZI y representar a Adolfo Hitler, simplemente porque es lo que saben sobre Alemania, es como la identifican y, lo más grave, a nadie se le ocurrió investigar, leer, averiguar qué podían resaltar de ese país… y eso que estamos en la era de Google; sin embargo, sí queremos que nuestra ciudad tenga, a cada paso, una imagen que nos recuerde muerte, destrucción, abusos, hayan venido de donde hayan venido.

Alguna Secretaría de la Alcaldía, la de Cultura o Desarrollo Económico, podría aliarse con colectivos culturales o con practicantes de alguna universidad que tengan el interés de recopilar la historia y reconstruirla, no para encontrar razones, solo para darla a conocer a todo aquel que quiera leerla, escucharla o verla. Podría reunir a los artistas que han pintado las calles y pedirles que pinten sobre lienzos para crear exposiciones que nos permitan conocer su perspectiva o experiencia sobre el hecho. Incluso, se podrían hacer exposiciones con fines de lucro que permitan que lo que se reúna con la venta de las obras, vaya a un fondo que ayude a las personas afectadas, sin importar quién haya sido su agresor o a qué ideología política pertenezcan.

En conclusión, necesitamos aprender a contar nuestra historia de la manera correcta. Las expresiones que tenemos actualmente distribuidas por la ciudad hacen que Cali se sienta y se vea desordenada, caótica y hasta insegura. En cambio, podríamos conectarnos con artistas que nos ayuden a mostrar de la ciudad su cara amable, la que nos permitió ser “la capital mundial de la salsa”; “la sucursal del cielo” y el Distrito Especial, Deportivo, Cultural, Turístico, Empresarial y de Servicios de Colombia; mientras que, a través de museos, casas de arte y exposiciones, le contamos al mundo sin sesgos, lo que aquí pasó.

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