Eduardo Vélez Soto advierte: “Si no reconstruimos mejor, estamos construyendo el próximo desastre”
El experto en gestión del riesgo Eduardo Vélez Soto analizó para Tolima Online las lecciones que dejan el terremoto y los incendios forestales registrados en Colombia y el Tolima. Recomendó fortalecer la preparación ciudadana, mejorar la respuesta institucional y avanzar en un programa nacional de reforzamiento de las edificaciones vulnerables.
Ante los recientes eventos naturales adversos que han golpeado a Colombia y particularmente al departamento del Tolima, Tolima Online dialogó con el doctor Eduardo Vélez Soto, especialista en Gestión Integral del Riesgo de Desastres, quien planteó una serie de recomendaciones para ciudadanos y autoridades con miras a reducir la vulnerabilidad del país.
Vélez Soto cuenta con más de 35 años de experiencia técnica y operativa en gestión del riesgo, resiliencia comunitaria y respuesta humanitaria. Ha trabajado como consultor para organismos como la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), CEPREDENAC y USAID. Además, fue reconocido como mejor funcionario público del Estado y recibió un reconocimiento regional de Naciones Unidas por su trabajo en resiliencia comunitaria.
Prepararse antes y no durante la emergencia
Para el experto, una de las principales lecciones de la emergencia es que la preparación debe comenzar antes de que ocurra el desastre.
Vélez Soto explicó que las primeras horas de una emergencia suelen estar marcadas por la capacidad de respuesta de las propias comunidades. Por ello, recomendó que cada familia tenga un plan de emergencia, defina un punto de encuentro y establezca mecanismos de comunicación con sus integrantes.
También consideró fundamental contar con un kit de emergencia para las primeras 24 horas, que incluya documentos, medicamentos, agua, elementos básicos, radio y linterna, además de identificar las zonas seguras de la vivienda y del barrio.
“La preparación no es una paranoia”, señaló el especialista, al considerar que esta puede marcar la diferencia entre una persona expuesta y una persona capaz de responder adecuadamente ante una emergencia.
Vélez Soto también llamó a la ciudadanía a informarse exclusivamente a través de canales oficiales y evitar la propagación de cadenas o contenidos no verificados en redes sociales.
En ese sentido, recomendó consultar información de entidades como la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, el Servicio Geológico Colombiano, las alcaldías y los consejos municipales de gestión del riesgo.
La circulación de información contradictoria durante las primeras horas de una emergencia, advirtió, puede generar pánico y provocar desplazamientos innecesarios.
Además, insistió en la importancia de cumplir las instrucciones de las autoridades y no regresar a edificaciones afectadas hasta que sean evaluadas técnicamente, especialmente después de un terremoto y sus posteriores réplicas.
“Si no reconstruimos mejor, estamos construyendo el próximo desastre”
Uno de los principales llamados de Vélez Soto estuvo dirigido al Gobierno Nacional. Según el experto, Colombia necesita fortalecer técnicamente la institucionalidad encargada de la gestión del riesgo y garantizar que sus decisiones no estén condicionadas por coyunturas políticas.
A su juicio, la reconstrucción anunciada después del terremoto debe incorporar criterios técnicos de reducción del riesgo y priorizar infraestructura crítica como hospitales, colegios, vías y aeropuertos.
Pero el especialista fue más allá: sostuvo que no basta con reparar lo que resultó afectado.
“Si nosotros empezamos a arreglar lo que se dañó, estamos arreglando el próximo desastre”, planteó.
Su propuesta consiste en que cada obra de recuperación incorpore medidas de reforzamiento y reducción de vulnerabilidades. De esta manera, una vivienda, un hospital o una institución educativa reconstruida debería quedar en mejores condiciones de seguridad que antes del evento.
Para Vélez Soto, reconstruir sin modificar las condiciones que generaron el daño significa mantener el riesgo y dejar abierta la posibilidad de que una nueva emergencia produzca consecuencias similares o mayores.
El Tolima necesita una gestión del riesgo multiamenaza
El experto también hizo énfasis en la situación particular del departamento del Tolima, donde los eventos sísmicos coincidieron con una temporada de incendios forestales.
Según su análisis, las entidades territoriales deben dejar atrás una visión de la gestión del riesgo basada exclusivamente en amenazas individuales y avanzar hacia planes multiamenaza.
En este contexto, consideró necesario actualizar los planes departamentales de gestión del riesgo, fortalecer la cooperación entre municipios y crear esquemas regionales de ayuda mutua.
“Cada municipio pequeño” puede tener dificultades para afrontar por sí solo una emergencia de gran magnitud, por lo que la coordinación entre territorios resulta fundamental.
Asimismo, recomendó realizar evaluaciones estructurales de la infraestructura pública antes de autorizar nuevamente la ocupación de edificaciones afectadas.
La gestión del riesgo, explicó, debe entenderse como un problema sistémico que involucra a los gobiernos municipales, departamentales, nacionales, al sector privado y a las comunidades.
La norma sismorresistente existe, pero el reto está en cumplirla
Frente a la pregunta sobre la legislación colombiana en materia de construcción antisísmica, Vélez Soto destacó que el país cuenta con una trayectoria normativa importante.
Colombia estableció su reglamento de construcción sismorresistente en 1984, posteriormente actualizado con la NSR-98 y la NSR-10, vigente como referencia técnica para el diseño y construcción de edificaciones.
El problema, según el especialista, no está principalmente en la existencia de la norma, sino en su implementación desigual.
Vélez Soto explicó que buena parte de las edificaciones más vulnerables corresponde a construcciones antiguas, levantadas antes de las actualizaciones normativas, edificaciones informales, procesos de autoconstrucción y estructuras patrimoniales que no han recibido reforzamiento.
También señaló diferencias en la capacidad de supervisión, control de materiales, estudios de suelo y aplicación de las normas entre las grandes ciudades y los municipios pequeños.
Por ello, planteó una de las principales deudas del país: desarrollar un programa nacional de evaluación y reforzamiento del parque edificado existente.
“Legislamos bien para el futuro, pero no hemos intervenido el pasado”, fue la conclusión del experto.
Las curadurías, primer escudo frente al riesgo sísmico
Para los gobiernos municipales, Vélez Soto recomendó reforzar el control sobre las licencias de construcción y garantizar el cumplimiento de la norma NSR-10.
Según explicó, el ordenamiento territorial y la construcción segura constituyen pilares fundamentales de la prevención sísmica.
En ese proceso, las curadurías urbanas cumplen un papel esencial, pues deben verificar que los proyectos respondan a las condiciones del terreno, al peso de las edificaciones y a las exigencias relacionadas con los movimientos horizontales que pueden presentarse durante un terremoto.
También consideró indispensable que los municipios mantengan actualizados sus Planes de Ordenamiento Territorial y fortalezcan los mecanismos de vigilancia sobre las construcciones.
Convertir la tragedia en un punto de inflexión
De cara al futuro, Eduardo Vélez Soto sostuvo que Colombia debe evitar que el terremoto y los incendios forestales queden únicamente como cifras dentro de las estadísticas nacionales.
Para el experto, la emergencia debe convertirse en un punto de inflexión para transformar la cultura del riesgo.
Las autoridades, explicó, deberían medir la recuperación no solamente por el número de viviendas reconstruidas, sino por la cantidad de riesgo que logró reducirse.
En paralelo, la ciudadanía debe asumir un papel activo mediante planes familiares de emergencia, participación comunitaria, exigencia de construcciones legales y vigilancia sobre las condiciones en las que se edifican sus viviendas.
La principal enseñanza, según Vélez Soto, es que la gestión del riesgo no puede depender exclusivamente de los organismos de socorro o de la capacidad de reacción del Estado.
El futuro debe estar basado en una gestión multiamenaza, territorial y comunitaria, donde las instituciones y los ciudadanos compartan responsabilidades.
El especialista considera que solo de esa manera las víctimas de la reciente tragedia dejarán una enseñanza capaz de transformar al país y evitar que las mismas condiciones de vulnerabilidad vuelvan a producir consecuencias similares.




