El golpe está cerca

Sé que, en medio de la ignorancia de muchos colombianos y colombianas, está el deseo irracional de ver al presidente de la república Gustavo Petro, preso, exiliado o, incluso, sin vida.
Sí, para nuestro infortunio y vergüenza, cientos de compatriotas odian al presidente (sin motivo alguno) y cuando uno les pregunta la razón, lo único que encontramos es el discurso absurdo de la corrupta derecha y ultraderecha latinoamericana.
Y escribo latinoamericana, porque, como ya lo he dicho antes, si uno pone la mirada en los países latinos, uno se encuentra que, en materia de política y sociedad, todo es una suerte de multiverso en donde todo se repite, sólo cambian los rostros, pero, el discurso, la corrupción y la mala acción de la derecha y su ultraderecha son las mismas.
Ahora bien, ha pasado un año y medio del gobierno Petro y ahora podemos entender que, claramente, este hombre se convirtió en una piedra en el zapato de los narcos, la política corrupta, las mal llamadas familias de bien, los empresarios corruptos de la mano de sus medios de desinformación y toda esa podredumbre que tiene hundido al país en la miseria.
Por eso, ahora podemos evidenciar que todo ese ataque contra la alcaldía de la Colombia humana tenía un sólo objetivo: Eliminar al que se convertiría en el presidente de la república por el cambio del país y el próximo líder mundial y premio nobel de paz.
Sabían que, si Petro llegaba al poder, todas sus fechorías estarían en evidencia, como ha venido pasando. Por esta razón, la maquinaria corrupta de desprestigio no ha parado; trabajan incansablemente para dar el golpe y lo van dar; de ahí que no creo que sea una exageración decir que el golpe está cerca.
Por todo esto y más, debo reiterar que es nuestra responsabilidad rodear al presidente Petro, no por idolatría, ni por creer que es un mesías, no, sino porque es la única manera de avanzar en la creación de una mejor Colombia, una Colombia para todos, democrática y respetuosa de la elección popular.
Pero, si le dan un golpe de estado al presidente Gustavo Petro y lo permitimos, nos van a romper, nos van a destrozar desde adentro, nos van a convertir en un país sin moral, sin vergüenza, corrupto desde la médula, nos van a arrebatar la belleza, nos van a convertir en una sociedad ridícula y lo peor, ignorante en la más alta de las esferas de la ignorancia.
Si permitimos que tumben al presidente Gustavo Petro, Colombia y su gente, habremos perdido más de lo que nos podemos imaginar y es será porque… cada cosa que ocurre: ¡Es un hecho Sam!



