Historias

El hombre virtuoso

Martha Lucía Barbieri

Comunicadora Social -Yo soy la que soy –

Una virtud es una cualidad universal que destaca y potencia a las personas debido a sus efectos positivos y benevolentes. Nacemos con algunas y con el paso del tiempo vamos adquiriendo y moldeando otras.

Para escribir sobre virtudes es necesario remontarnos a la Antigua Roma, varias de ellas fueron asociadas a la mitología y las representaban divinidades. Algunas de estas cualidades a las que las personas debían aspirar eran individuales o personales  y otras públicas, cuyo objetivo era ser compartidas en sociedad.

Las virtudes son un hábito, una forma de vida. Se cultivan en nuestro día a día, en la interacción y percepción del mundo, son un camino de atributos.

Hay virtudes morales o cardinales: nos sirven para relacionarnos en sociedad con los demás de una manera más sana y equilibrada y son propias de nuestra vida sensible y afectiva: La templanza, la prudencia, la fortaleza y la justicia son virtudes cardinales.

Las teologales: son la fe, esperanza y caridad y el significado de estas virtudes es más bíblico.

Hay otras intelectuales y se relacionan con la inteligencia, ciencia y sabiduría.

Las virtudes nos orientan y ordenan, nos disponen a hacer el bien y son un mapa de ruta para ayudarnos a discernir.

Hoy, en estos tiempos sin nombre, los motivo a promover y favorecer las virtudes cardinales.

A ser justos y de esta manera darle a cada cual lo que es debido; a tener fortaleza y así luchar hasta el final con constancia y firmeza; a poseer templanza para escoger lo verdaderamente indispensable para la vida con equilibro y moderación; y a ser prudentes teniendo autodominio, pensar que toda acción tiene unas consecuencias, por lo tanto debemos escoger lo que nos hace bien. 

Al enfocarnos en lo bueno de esto mismo estaremos rodeados. Ser conscientes de nosotros, tener confianza, paciencia, saber perdonar, una dosis de sacrificio, empatía, resiliencia, cortesía, piedad, alegría y sentido del humor nos viene bien y todas estas son virtudes.

Ser virtuoso está al alcance de todos, enfoquémonos en nuestras virtudes y sostengámonos en ellas pues son fortalezas. Tengamos en cuenta que éstas se logran por repetición de actos y que requieren esfuerzo, tiempo, trabajo, disciplina y dedicación.

Aunque parezca sutil, las virtudes son diferentes a los valores, éstos son internos y subjetivos. Se le otorgan a las cosas, hechos o personas y son normas de comportamiento, estándares y referentes que dan forma a nuestra personalidad y orientan la conducta.  Son determinadas cualidades que caracterizan a un individuo y están orientados más al crecimiento personal. Es el «valor» de lo deseable.

Vamos a colmarnos de virtudes y valores y hacer con ellos un emblema de vida.

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