Opinión

“El Hueco”, destino turístico al infierno

Alejandro Rozo Gaeth

Columnista Invitado
Profesional en Relaciones Internacionales, Abogado, Especialista en Pensamiento Estratégico y Prospectiva – candidato Magister en esta misma área.
Docente en varias universidades de la región.

En lo corrido del mes de mayo de 2022, cerca de 19.000 colombianos fueron detenidos en la frontera ente México y los Estados Unidos, intentando ingresar de manera ilegal para alcanzar el sueño americano. Estos son apenas algunos datos oficiales, seguramente son muchos más, quizá algunos lograron ingresar, otros podrán estar un metro bajo tierra y sus familiares nunca jamás sabrán de su paradero. Familias enteras se aventuran en este destino turístico al infierno, es inaceptable que nuestros compatriotas tengan que salir por semejantes madrigueras en búsqueda de un mejor futuro.

Para nadie es un secreto que por estos días las citas en las oficinas de pasaportes son casi que imposibles de tramitar, la situación económica y la incertidumbre han hecho que muchos colombianos quieran buscar un mejor destino y calidad de vida, especialmente hacia los Estados Unidos como principal destino migratorio.

Al investigar el modus operandi de esta travesía que tiene como paso obligado “El Hueco”, o mejor dicho “el infierno”, note que las agencias de viajes están haciendo su fiesta vendiendo paquetes turísticos a Cancún, como uno de los principales destinos en México. En realidad, estos entre comillas “turistas”, provenientes de Colombia, Ecuador, Guatemala y Honduras, entre otros, más que estar pensando en vacacionar, van con el firme objetivo de pasar desde Cancún hasta Mexicali o Monterrey, una vez allí, ponerse en contacto con una red de “coyotes”, buscando una negociación que puede oscilar entre 2.000 y 5.000 dólares U$, (de 8 a 22 millones de pesos) dependiendo de la experiencia y calidad del “coyote” que los llevará desde México a algún lugar fronterizo para ingresar a territorio Norte americano.

Existen historias de todo tipo, secuestros, violaciones, incineración de migrantes ilegales por parte de grupos delincuenciales, caminatas de hasta 15 horas, pasos por turbulentos como el del Rio Bravo, picaduras de todo tipo de insectos o culebras, sanguijuelas y garrapatas chupasangre, hasta el desfallecimiento por falta de comida y agua, lo que muchas veces termina en la entrega voluntaria ante las autoridades fronterizas de los EEUU. Luego de ser detenidos y llevados a una especie de campo de concentración en el que hay desde cuartos fríos que sirven como instrumento de castigo, hasta solitarias bóvedas en las que se pone a los migrantes antes de definir su deportación a los países de destino. Si les va bien, como sucede con algunos pocos, son enviados a alguna fundación o albergue en los Estados Unidos para luego ser dejados en libertad en territorio americano.

La situación en los Estados Unidos no es que este fácil, la inflación ha encarecido el costo de los alimentos, la gasolina y los servicios; le recesión económica es una constante internacional que también afecta a Europa, la guerra Rusia – Ucrania ha encarecido el costo de vida, el Euro se equipara al dólar y la Libra Esterlina cae a la par de la economía en Reino Unido. La falta de gas proveniente de Rusia, así como cereales, fertilizantes y otros insumos afecta la economía mundial. Cualquier destino es incierto, las perspectivas económicas para los países desarrollados no son muy alentadoras.

Colombia es un país que lo tiene todo, a pesar de la crisis económica, cambiaria e inflacionaria el desempeño de la economía ha sido mucho mejor que una gran mayoría de países latinoamericanos. El cambio de gobierno traerá una serie de reformas económicas y estructurales, reformas necesarias para contrarrestar la pobreza y la desigualdad por la que pasan más de 22 millones de colombianos y otros más que, aunque tienen el privilegio de tener un empleo, gravitan en una atmosfera de incertidumbre o desesperanza, queriendo permanentemente abandonar el país con el objetivo de sobrevivir haciendo los trabajos que los “gringos” no quieren hacer. Lavando platos, oficios varios, cortando el césped, trabajando como niñeras o cuidadoras o haciendo lo que toque. El objetivo de ganar en dólares para enviar esas remesas, con eso, poder comprar al menos un apartamentico en Colombia o solventar los gastos de sus familias, es más que suficiente para muchos.

El próximo 7 de agosto el presidente Gustavo Petro, deberá iniciar con pie derecho tomando medidas y acciones inmediatas en beneficio de los colombianos, garantizar la estabilidad económica en materia cambiaria e inflacionaria, generar confianza en los sectores productivos con el fin de mantener y crear nuevos empleos, priorizar la seguridad alimentaria como política de estado procurando favorecer a los más vulnerables, así como garantizar que los procesos paz y las políticas de seguridad contra grupos ilegales y la lucha contra el narcotráfico, generen la tranquilidad y esperanza que tanto necesitamos en este país.

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