Tolima entre llamas y una Gobernadora al frente de la emergencia

El Tolima ha vivido 51 días bajo fuego. No es una cifra, es una tragedia. Más de 60.000 hectáreas quemadas, cultivos de maíz y limón perdidos en Coello, Valle de San Juan y San Luis, ganado sin pasto, familias campesinas que vieron su sustento convertido en ceniza en Ataco, Ortega, Chaparral, Prado y Armero.
Frente a tragedias así se conoce el talante de un gobernante. Y hay que decirlo con claridad: la gobernadora Adriana Magali Matiz no se escondió.
Estuvo en el territorio, no en el escritorio. Mientras el humo impedía incluso las descargas de las aeronaves, Matiz hizo sobrevuelos, instaló Puesto de Mando Unificado y puso la cara en cada municipio. No delegó la crisis en un comunicado.
Llamó las cosas por su nombre. Cuando muchos hablaban de “verano intenso”, ella tuvo el coraje de denunciar ante la Fiscalía que hay serios indicios de manos criminales detrás de los incendios, con posible presencia de minería ilegal y grupos armados. Por esa valentía recibió amenazas contra ella y su familia. Y aun así no retrocedió. Ofreció hasta $100 millones de recompensa y pidió un grupo especial de inteligencia a la Policía Nacional.
Gestionó y consiguió resultados concretos. Logró que la Asamblea aprobara por unanimidad $8.000 millones para la emergencia: $5.000 millones para proyectos productivos y seguridad alimentaria de nuestros campesinos, $1.690 millones para dotar a bomberos y Defensa Civil, y recursos para inclusión social. Además, golpeó la puerta del Gobierno Nacional y logró el respaldo del presidente y de los ministros de Interior, Agricultura y Defensa, trayendo apoyo aéreo de la Fuerza Aeroespacial y bomberos de otros departamentos. Pasamos de 13 incendios simultáneos a 4 gracias a ese trabajo articulado.
¿Faltaron cosas? Siempre faltarán en una emergencia de esta magnitud. Pero hoy el Tolima no está solo lamentando la pérdida, está empezando su recuperación productiva, con un programa junto al Ministerio de Agricultura y Cortolima, liderado y articulado por la Gobernación del Tolima.
Criticar desde la comodidad de un celular es fácil. Ponerse las botas, enfrentar el fuego, denunciar a los criminales que lo provocan y buscar la plata para levantarnos, eso es gobernar.
Al Tolima le quemaron la tierra, pero no le quemaron la dignidad. Y eso, en gran parte, se debe a una gobernadora que decidió trabajar sin tregua, gestionar y liderar una crisis con sentido humano, social y pensando en el plan de recuperación ambiental y económico.
Nota: El gobierno de Adriana Magaly Matiz, le sigue demostrando al Tolima y a Colombia que es posible gobernar con la gente y para la gente.




