Opinión

¿Un mundial de fútbol femenino en un país misógino y machista?

Juan Camilo Vélez Tovar

Periodista con énfasis en periodismo deportivo y temas culturales.

Por estos días se ha venido comentando en los medios de comunicación sobre la posible candidatura de Colombia para organizar el Mundial de Fútbol Femenino 2023; evento que marcaría un precedente en un país que se ha caracterizado culturalmente por ser machista y brindar poco apoyo a las deportistas mujeres, en este caso las futbolistas profesionales.

Desde el punto de vista de quien escribe esta columna, que se organice el Mundial Femenino en el país, sería una gran incoherencia. Teniendo en cuenta la pésima organización que tiene la liga local, el poco tiempo que lleva, solo tres años desde su creación, los pocos equipos que participan y el poco tiempo de duración. Si se compara la liga colombiana con otras ligas femeninas del mundo, la nuestra es un fracaso en organización. A ello se le puede sumar el poco interés de los directivos de los equipos y de los encargados de organizarla.

A propósito del tema la FCF envió un comunicado a la FIFA en el que se quejaba por la baja calificación que le había dado al país, candidato a organizar el mundial.

Pero hubo un error monumental que cometieron los directivos en dicho comunicado, y es que según ellos los partidos de la liga femenina tienen en promedio una asistencia de 28.000 espectadores, una mentira que se cae por si sola, ya que ni la liga masculina alcanza ese número de aficionados por partido.

En promedio un partido de liga femenina no supera los 2.000 espectadores y en un partido de liga masculina la asistencia promedio es de 15.000 espectadores en estadios de Medellín y Bogotá.

En la primera edición de liga femenina que se organizó en el país y que ganó Santa Fe, se registró la mayor asistencia en todo el torneo, con un aforo de 32.000 espectadores.

De momento el futuro de la liga es desalentador, siempre ha sido desalentador, si se quiere. Pues actualmente no hay patrocinadores, lo que hace imposible que se organice la cuarta edición de la liga y varios presidentes de los equipos aseguran que no hay dinero para sostener a sus clubes femeninos. A ello se le suma que no existen divisiones inferiores o que a las jugadoras las pongan a entrenar con balones y uniformes viejos, en canchas polvorientas y en mal estado, como ya ocurrió con Deportes Tolima en su momento o los malos comentarios de algunos directivos para con las jugadoras.

Para quien escribe esta columna es lamentable que no existan condiciones idóneas para organizar una liga seria. No podemos olvidar que el primer título internacional de fútbol femenino lo logró un equipo colombiano, el Atlético Huila. Un título que corresponde más a las jugadoras y técnico pese a la pésima organización de la liga.

Pero creer que se puede organizar un Mundial de Fútbol Femenino cuando ni siquiera hemos sido capaces de organizar una liga competitiva, sería un despropósito total.

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