Vuelve y juega

Terminó la primera vuelta presidencial en nuestro país y no puedo desconocer que los resultados son mejores de lo esperado. Guardaba la esperanza de que Abelardo de La Espriella, el gran ganador de todo este proceso, llegara a la Presidencia de Colombia en primera vuelta, pero, por razones que no puedo comprender, la fuerza del petrismo sigue rondando al país que lleva de cabeza al abismo.
Y digo que “no puedo comprender”, porque sigue sin ser lógico para mí que, un pueblo que lucha por los derechos de todos y busca la igualdad para todos, se someta a ver cómo una Juliana Guerrero obtiene lo que quiere a cambio de nada, porque ni a estudiar fue y representa al presidente en algunos escenarios, mientras la vicepresidente Francia Márquez, elegida por voto popular, es ignorada y desplazada de cualquier función o cargo de importancia, lo que ella aprovecha para viajar al África con la frecuencia con que usted y yo, vamos a comer helado; cómo Nicolás Petro, el hijo del presidente, sigue sin condena a pesar de que él mismo y ante medios de comunicación, se declaró culpable de todo lo que se le acusa; cómo se detienen las órdenes de captura contra delincuentes de alto perfil y, en muchos casos, se les nombra “gestores de paz”, todo por lograr beneficios con ellos o con sus grupos insurgentes; cómo se cambian los perfiles de los cargos no para darle mayores oportunidades a todos, sino para poder nombrar a sus amigos.
Aún resuenan en la memoria esas palabras de Chávez: “mantenerlos pobres, pero con esperanza”… y las de Petro “deja de ser pobre y se vuelve de derecha”… Infortunadamente, escuchar esas frases sigue sin causar el rechazo que debería en 9.688.361 votantes que, sin dudarlo, dejaron su voto en la urna por Iván Cepeda, no sé si por convicción, por constreñimiento o por conveniencia, porque no podemos olvidar que el Estado se ha convertido en el mayor empleador del país, así sean trabajos por prestación de servicios.
Lo que sí es innegable hoy y como lo sospechamos algunos, la gran derrota de la jornada fue, además de las encuestadoras que daban como ganador a Cepeda, Paloma Valencia y el Centro Democrático, una candidata y un partido que decidieron deponer sus principios para llegar al poder y no lo lograron. Eso, sumado al hecho que Paloma convirtió a De la Espriella en su contraparte y esa actitud le restó puntos, más de los que ya no tenía después de la elección como fórmula vicepresidencial de Juan Daniel Oviedo que, a pesar de querer mostrarse como un hombre de centro, ha dejado en constante evidencia su radicalismo de izquierda.
Hoy, puedo decir que los perdidos de la jornada, más que el propio presidente Petro y el candidato Iván Cepeda que anuncian un fraude que nunca hubo, son Claudia López y Juan Daniel Oviedo, quienes acusan al país de homofobia por no ser elegidos. Craso error. No fueron elegidos porque no supieron conectar con el electorado, no supieron darle la tranquilidad al país con que todo iba a mejorar con ellos al frente, sólo se dedicaron a menospreciar y a criticar a los candidatos más opcionados y eso, claramente, no era lo que esperaban los colombianos.
Indiscutible: la dupla De la Espriella – Restrepo es la gran ganadora del día. El abogado demostró que su discurso caló en un país que quiere justicia, que busca oportunidades para recuperar la salud, el trabajo y hasta las pensiones (el futuro) y que puede ofrecerlas de la mano de un hombre que es economista y ya ha pasado por el Gobierno, aportando en carteras como Comercio, Industria y Turismo y Hacienda y Crédito Público. Porque hay ciertos cargos en que saber de números es indispensable y el país necesita, en este punto más que nunca y en todos los frentes, dirigentes preparados.
Vuelve y juega. Nos quedan tres semanas para volver a sufrir lo que sufrimos ayer, pero de manera definitiva, sin posibilidad de pensarlo mejor, sin que haya la oportunidad de hacerlo mejor en la próxima.
Es un duro camino el que deberán recorrer Abelardo y su equipo. Ojalá, esta vez, se enfoquen en mostrar lo que pueden hacer si llegan a la Presidencia, en contarle a la gente cómo el poder les permitirá encontrar un mejor futuro para todos. Y, no digo que no contraste sus propuestas con las de Cepeda, pero no podemos seguir en ‘campaña de ataques’, como si lo que necesitáramos fueran improperios y descalificaciones.
Llegó la hora de profundizar en lo que realmente vale: en cómo se hará la recuperación de Colombia en tantos frentes. Lo demás, es carreta.




