Abudinear, Ospinear y otros más

Hoy por hoy no sorprende el grado de descaro, desfachatez, desvergüenza, insolencia, desparpajo y burla con las actuaciones de quienes rigen los destinos administrativos, sociales y políticos del país, es inadmisible bajo cualquier punto de vista que la corrupción sea tan evidente y descarada que por cualquier elemento que se vaya a comprar por alguna entidad del estado se manejen sobrecostos de tal magnitud como los del contrato de EMCALI.
Pero lo grave no es eso, lo más grave es que muchos de aquellos que denuncian este tipo de actuaciones terminan acudiendo a ella para lograr un beneficio propio como nombramientos, OPS, contratos de locales, espacios comerciales o «apoyos» de algún contrincante político del gobierno de turno y con eso guardar silencio o seguir atacando al presunto corrupto para garantizar su beneficio por un buen tiempo.
Me llama la atención el silencio de algunos miembros del gobierno actual con respecto al aberrante caso de corrupción en el que el alcalde de Cali Jorge Iván Ospina se ha visto involucrado, es que lo de Cali me hace inmediatamente pensar cuando por allá en 2014, hablaba de lo que estaba sucediendo en Ibagué con los escenarios deportivos en los que se iban a disputar «Los mejores juegos nacionales de la historia» según Juan Manuel Santos (presidente de la época).
Hoy por hoy en Ibagué y en el Tolima, leemos, vemos y escuchamos como de un lado dicen que tal es corrupto y del otro contestan que los corruptos son los otros, de la misma manera como la famosa dinámica de la política hoy dice que los liberales no son del Pacto, que eso solo era para la candidatura de Petro, que quienes tenemos pauta institucional somos unos vendidos, pero no cuentan lo de sus contratos y aquelarres para recibir «los beneficios» de sus denuncias sociales.
Como decía sabiamente mi abuela QEPD, «mijo esos que siempre dicen que son un faro de moralidad y se las dan de santos, son los que le pegan y se aprovechan de la mujer, son solapados y además siempre terminan traicionando al amigo por cualquier peso».



