Aves de mal agüero

Llegó el gran día y las aves de mal agüero están revoloteando por todo el país desde hace tiempo llevando consigo la mala maña de mentir y desinformar para que la derecha corrupta vuelva a apoderarse del país y lograr, de esta manera, sumergir al país en más siglos de oscuridad.
Claro, como son aves de mal agüero, al lugar donde llegan y al político que apoyan, le echan literalmente la sal o, en su defecto, les echan una suerte de maldición que hace que pierdan las elecciones, como esperamos que pase con todos los políticos de la corrupción.
¡Ay aves mugrientas de poca monta! Más bajo no van a poder caer y entre más días pasan menos les cree la gente que, cansada de tanto chisme, van abriendo lo ojos y se van dando cuenta que lo único que hace esta clase corrupta es utilizarlas para lograr sus objetivos, que van desde llenarse de poder y dinero, hasta, tapar todas sus fechorías en nombre de la ley.
Lo cierto es que la lista de estas aves de rapiña es interminable y creo que ya todos saben de quién hablo. Eso sí, es bueno aclarar que no me refiero a sólo mujeres, no, aquí hay de todo, como en la viña del señor. De ahí que no sea raro verlos a ellos también utilizando las artimañas que muy bien construyeron, aprendieron y modernizaron.
En resumidas cuentas, hoy es otro de esos días en donde Colombia y sus colombianos tienen la maravillosa oportunidad de marcar un cambio, de hacer historia, como cuando Petro llegó a la alcaldía de la capital.
Hoy Colombia y su gente pueden decir NO a la corrupción si se atreven a elegir a los otros, a los candidatos del pueblo como Gustavo Bolívar en Bogotá, Juan Carlos Upegui en Medellín y todos aquellos que han demostrado que SÍ se puede hacer política sin corrupción y que los intereses del pueblo están por encima de un grupo de ricos hambrientos.
Esperemos entonces que hoy cuando el reloj marque las cuatro de la tarde los colombianos que creemos en la política honesta, digna y decente, podamos gritar de emoción ¡Viva Colombia carajo! Porque… cada cosa que ocurre: ¡Es un hecho Sam!



