Camaleones

Alguna vez dije y, hasta escribí, que me gustaría ver en la presidencia colombiana a una mujer como Claudia López. Sí, lo dije y lo escribí, pero, errar es de humanos y los discursos populacheros logran confundirnos y solemos dejarnos llevar por el talante o la supuesta verraquera de unos y otros y hasta de sus promesas en campaña y de sus discursos desaforados que suelen dar en los momentos en donde saben que tienen que prometer, tomarse la foto y echar la perorata aquella para quedar como unos verdaderos conquistadores.
Pues bien, hoy en día pienso que la López no es lo que necesita el país; de hecho, nunca lo ha sido, basta con echarle una pequeña mirada a sus formulitas con las que ha estado trabajando en donde se destacan personajes como el viejo Peña, por ejemplo, o la manera cómo se ha aprovechado de situaciones como el Coronavirus para hacer su campaña y ganar popularidad. Cosa que me parece un verdadero horror y una manera despiadada de buscar un camino hacía lo que quiere, como lo quieren muchos, el poder.
Pero, cualquier cosa que pueda decir de la López ya lo han dicho otros, como que es un personaje camaleónico, tal vez, el más camaleón de todos y que se arrima al árbol que más sombra le da; de hecho, y esto es algo que definitivamente no se me va a olvidar, otra de las fórmulas de la López ha sido el dizque decente, docente, impecable e intachable Sergio Fajardo, más conocido como el Tibio o Farsardo.
Este último, como ya todos lo saben, se ha visto envuelto en serios problemas por el caso Hidroituango y la negligencia con la que actuó; aunque, debo decir que si buscaran en el fondo de aquellas aguas a lo mejor encuentran cosas más espantosas que la pérdida de miles de millones.
Ahora bien, estos dos personajes, en mi opinión, son un verdadero desastre, no solo para la política del país, sino también para la misma sociedad que ha confiado en ellos. Y son un desastre porque se han convertido en una verdadera piedra en el zapato de un país que necesita líderes de verdad, líderes que puedan hacer frente al gobierno narcotraficante, corrupto e inepto como lo es el de Duque, su patrón y su gente.
Por supuesto que, la gran mayoría de colombianos, ven a la López o al mismo Farsardo como los líderes del mañana, pero, falta en verdad un pensamiento sensato y crítico para que los colombianos puedan que detrás de esos alaridos, de las caras bonitas o las frases pausadas, se esconden un par de camaleones, que lo único que hacen es servir como distractores, uno por seguir sus intereses personales y el otro por estar al servicio de los de siempre. De ahí que el reinado de los corruptos sea tan provechoso y espantoso.




